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Mostrando las entradas con la etiqueta Narración breve
Trastocada estoy, con los fantasmas, con las cartas que, luego de quemadas y enterradas, se regeneran y vuelven a mis manos cansadas. La muerte no me quiere, me ha devuelto varias veces, entonces sólo me queda seguir y esperar (con pausas eternas) que tal y como apareciste en mi vida, desaparezcas. En la nieve camino descalza, hace mucho frío pero la penitencia de sentir el hielo en mis pies hace que valga la pena... Que se congelen mis dedos, que luego caigan, para que así mis pies sean dos muñones que a nadie atraigan y comience mi muerte larga. Igual con mi cuerpo, con mis brazos y pestañas, con mis ojos arabescos y los dos millones de pecas, que se vayan. Los músculos que se tensionaban de ira cuando no llamabas, y que se relajaban cuando me mirabas y contemplabas, que se sequen, que se caigan. Mis pechos, mis costillas, mis caderotas y todas mis fallas. Que se vaya, todo aquello, que se vaya.

La Margarita

He sellado mi muñeca izquierda porque no soy zurda, soy derecha. La he sellado con tinta, hilos, juramentos, un par de lágrimas y risas. La he sellado para que mi mano derecha no se avispe y vuelva a descocerla! La he sellado, porque así, la izquierda se queda nula -casi manca- y no logrará desarmar a la derecha... La he sellado, tal y como si fuera un mecanismo de defensa. Los hilos se confunden en colores; unos tonos apenas grises con fuertes verdes y azules, un cielo detrás de la que fuera la mano del anillo, del compromiso, del enamoramiento de retrasada mental al que era sometida... La izquierda no opina, la derecha decide, la derecha manda y acaricia algunas noches a la izquierda dormida que -por estar sellada- tiene menos privilegios, casi como un pecesito dorado que, sin saber, bucea toda su miserable vida en una pecera. Ahora, en la muñeca que he sellado con hilos, colores, lágrimas y risas, nace una margarita, se va para arriba buscando el calor del sol, el viento de la ...

¿Barcelona o París?

¿Porqué te sigues dando de latigazos frente al que no importa? Como un reloj cucú, esperando a que salga el maldito pájaro y ver su diminuta belleza que dura unos cuantos "cucús" Y si de una vez entierras al muerto, este no viene por las noches a susurrarte por la oreja que -aunque muerto esté- ¿nunca va a dejarte? O como cuando caminabas por las calles en Bruselas y todo te parecía tan francés o tan flamenco que en tu fuero intento, ¡pretendías ser de la realeza! Si me ves, te he amado, si te veo; ya no sé Si un par de ácidos te han dejado así, ¡imagínate lo que un par de antiácidos podrían hacer! O quizás, si al despertar una cualquiera y común mañana te has dado cuenta de que el que duerme a tu lado no es más que un posero políglota, enfermo de ti y de mi... ¿Lo seguirías en su trajín? O si camininando por las calles estrechas te topas con algún checo y decides formalizar -mentalmente- aquella ecuación de la que huyes?! ¡O mejor aún! Si decides defecar el t...

Sórdida Camélida

Quiero cogerte nenita… Quiero sumergirme en tu piel y en tu pelo que huele a gloria cada vez que lo revuelves cerca de mi cara atónita de impulso… Quiero tomarte y quitarte la ropa; imaginarte y luego ver tu desnudez completa; esas pecas preciosas, esas caderas -que dices tú- son imperfectas, esos pies de colores, tu cintura infinita, tu sexo generoso y completamente obsceno… Pasar por tu cuerpo con mi lengua afilada, darte placer en todas tus guaridas y amarte como esa vez, ¿te acuerdas? Un Safari en África para no olvidar… Miradas de complicidad entre las pieles de animales inanimados, sesiones de amor en alfombras tupidas y orgasmos húmedos como tu boca y la mía… Besos de competencia…, lamer esos dientes es la perfección mi amor… Descubrir esas marcas que sólo yo y unos cuantos conocen, pero que ahora me pertenecen… Bajar por tu espina dorsal como si fuera el caminito al cielo… Marcar mis dedos en tu cintura, en tu espalda, lamerlos y acariciar tus pezones, mientras muerdo tu c...

Efecto ovillo, se llama

Cuando la voz se me enreda entre las cuerdas vocales por tratar de camuflar los tuyos. (Murmullos). Cuando en las mañanas desayuna whisky con marraqueta para evitarse el tufo. Cuando se queda mirando una foto y se incluye -pudorosamente- en esa acción de hace tantos años. Cuando la tecnología lo derrota con un video tan estúpido que hasta lo nivela. Cuando se droga -con lo que sea- para no sentir los gritos callados que ya no suenan más. Cuando se acuerda de Europa y su supuesta superioridad. Cuando la Cocker Spaniel rodaba las escaleras para luego vomitar las entrañas mismas. Cuando por primera vez fue donde una puta y ambas justificaron el hecho. Cuando su retoño casi gana una carrera pero salió segundo -por su culpa-. Cuando reventó contra el piso las joyas de la corona; de la corona de una de las princesas que tenía. Cuando le reventó el ojo a un can por ser de Izquierda. Cuando se le sirvió comida temblando, y ambos -él y la escopeta- la miraban. Cuando se...
Eres una cutre prolongación de todas mis molestias acumuladas, y como tal, te dejo en el fondo del placard (donde se olvidan las cosas) y solo espero que el tiempo haga lo que tenga que hacer para que desaparezcas. Tu ineptitud solamente me muestra el patético narcisismo que todavía osas defender en los días soleados, ¿no te has dado cuenta de que esos años ya pasaron? Hagas lo que hagas, te enroles donde te enroles, la amalgama de tragedia nata estará fiel como tu sombra -insulsa, triste, turbadora-. Ve y recoge los vestigios de ti , donde también reposan tu poca dignidad y sentido común, llévala arriba o bájala, pero haz que desaparezca de mí, siempre de mí, sólo por ti.
Todos los días empuja su carrito rojo a alguna esquina conocida para vender sus productos. Hamburguesas de carne canina, choripanes de dudosa procedencia, pollo a la lavandina… A las 3 de la mañana vuelve a su casucha, buena plata ganada, que ya está destinada. Todas las mañanas vende el periódico; noticias escalofriantes que ella vivió alguna vez, ahora es libre, con cinco crías y sigue, su conciencia entierra lo que pasó por el ‘92. Siempre que ella pasa por esa otra esquina, le ruega por una moneda que seguro está por allá, pero se niega a dársela, porque todos estos chicos “no son reinsertables en la sociedad”, y más vale “prevenir que lamentar”. Todas las noches él se iba a la cama llorando. Se tomaba la dosis no tan exacta de antidepresivos y dormía como una piedra porque para eso sirven principalmente los psicotrópicos, ¿no? Unas semanas después, luego de un lavado de estómago pavoroso, es instalado en su catre en el altillo, procurando los demás no hacer nada y hacer todo...

Miércoles

Se levanta cansada, otro día más y nada ha cambiado, pretende mirar con esos ojos ásperos y rojos, no puede llorar más, ha llorado los últimos veintisiete meses (si no es más). Escucha de lejos el eco del terremoto chileno, pero piensa en los haitianos y en el olor a muerte que sus fosas nasales evocan una vez que ha visto -demacrados- sus presentes y sus futuros. Se pregunta cuál es el problema, ¿por qué le cuesta tanto? ¿Se merece todos los golpes bajos, acaso? Establece sus jerarquías, todo se resume a doce patas y como a dos colas. Mira la botella de sueño; toma un trago y debilita las lágrimas por dentro; llora hacia sí misma, regurgita sus miedos y los inhala de nuevo… Líquido viscoso, olor fantasmal, ingratos momentos sin dar vuelta atrás, ¿sientes cómo tiembla tu ser con las embestidas de Richter? ¿Sientes todo el dolor que se acumula en tu espalda toda vez que ella está cerca?

Wan

No pensaba escribir nada hasta volver a mi tierra boliviana..., mas heme aquí, envuelta en un cibercafé con aire acondicionado (condicionado para los que tienen plata), pues no creerían cuánto pago por escribir éstas líneas... Una mexicana me regaló un billete de 20 pesos mexicanos. Según mi investigación; 20 pesos mexicanos son más o menos 1 1/2 $, entonces tengo el billete en mi billetera para comezar una colección (ya antes comenzada pero paralizada) de billetes de países a los que debo ir o ya he ido. El billete en cuestión, es estéticamente divino! Y es como los australianos (se moja pero no le pasa nada), y lo comparo con 20 bolivianos..., qué feos (estéticamente) son los billetes bolivianos. Amigos camélidos! Estoy de vacaciones... Exóticas high class vacations -como decodifica mi cerebro- por una suerte de suertes que suertudamente me tocó! Me fui por varios países de Centro América, y ahora estoy en mi última parada... Regreso a Bolivia mañana por la noche..., es como reven...

Anquilosamiento vivo (a-1)

Al exponer la teoría de la “No Teoría”, cuando camina y al mismo tiempo discrimina… Horrendas fotos de inexplicables cadáveres medio vivos (entiéndase por zombies ) agudizan su encéfalo, tréfalo, goncréfalo, cacopréfilo. Una mariposa nocturna se ha posado hoy sobre su nariz. ¿Se ha caído? Si, al que sí. Camina él, camino yo (caminamos) en una cosmopolita urbe… ¡Maldita sea! ¡Aquí lo que falta se ordena, lo que sobra se vende y lo equilibrado marea! Cuántas veces te he dicho que: ¡no por favor! Simple tú; verde lechuga, te paseas con tus plumas, gracias desnudas…, hacer el amor para esos individuos no es más que falta de imaginación y ganas de trepar. Wohin? ¿Al cielo? Ciertos momentos del día y de la noche dedicados a piltrafas debajo de letras, ¿pretendías qué? No por eso las cosas están como están ¿o están como han estado? Une, deux, trois… camina detrás de mí, secretea en francés, todo suena como “ajonjolí” pídeme disculpas después, dime (y diles) que tu culpa fue, es, ¿será...

3ra

Aún caminas descalza, los pies sobre la base de la tierra, o la tierra que te ensucia las plantas de los pies. -Es lo mismo-. Sigues en la nube de nítidos bautizos: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Hoy te llamas”:                                                  lo olvidé. ¿Tú no? Todavía me tomas el pelo con la mano izquierda e intentas hacerme una inmensa cola de avestruz: ¿qué? No sé. Aún te veo -por la ventana-, cantar canciones infantilísimas. Ensordecedoras notas que suplantaban gritos de ratas grandotas y brebajes absolutos. Protegías mi vida como si se tratase de la tuya…, solo que mejor. ¿Con más adhesión? Hoy. Hoy nada. Hoy me miras discreta, callada, la pena que sientes por mí está más que subrayada; filantrópi...

No se hable de amor

Una noche normal I: Se acuesta, se pone los lentes previamente acomodados bien en la cara, se dispone a leer un buen libro, pero su vista mira al televisor, entonces lo prende; acurrucada en su cama mira algún programa indigno de ser visto, y así pasan 98 minutos donde se la pasa haciendo zapping y termina viendo algún documental de Nationl Geographic . No lee (esa noche, una vez más, no lee) y le pone sleep 60 al aparato en cuestión. Al final duerme y sueña. 1er sueño: ella y un bebé. 2ndo sueño: ella y su amante de turno haciendo el amor. 3er sueño: ella y alguien más en su lecho, abrazos y frases sacadas de películas en blanco y negro. Despierta y tiene un día normal, una semana normal, en una ciudad normal. Una noche normal II: Se acuesta, se pone y acomoda los lentes, coge el libro y comienza a hojearlo, entonces decide cambiar por otro, uno más light . Al final termina leyendo Vanidades y Cosmopolitan. Esa noche no ve tele y tampoco sueña. Una noche normal III: Se acuesta, se ...