26 jun. 2016

Carta de la Camélida escurridiza




Cuánto ha pasado ya!! Meses de meses de meses enteros sin precipitaciones literarias, ni cuentitos, ni nada! 
Siempre he pensado que mi vena literaria estuvo latente solo por un par de años, y que después el talento se escapo de mis dedos... Las cosas nuevas que escribía no tenían ni pies ni cabeza, y realmente no representaban lo que pensaba o quería, es decir: decaí en la monotonía de escribir cursilerías no publicables. Luego le heché la culpa al poco tiempo que tengo, pero -seamos honestas-, tiempo tengo, ganas no.

Después de mucho pensar y procrastinar, llegué a la conclusión que -como toda artista en potencia que fui- ya no soy, porque todo artista es bueno porque esta loco (o al menos) tiene un par de tornillos flojos o, en algunos casos son muy inteligentes! En mi caso no es así. No me considero bruta, pero tampoco brillante, lo que sí me considero es en ser una buena escritora... Pero ah, volvamos atrás sobre lo que decía de los artistas con tornillos flojos... No es un secreto el que su Camélida favorita tenga problemas mentales serios. Lo que quizás sí es un secreto (o no tanto) es saber que combato estas cuestiones con pastillas de colores llamadas psicotrópicos. Ay, había gente que gritaba a los 4 vientos que me drogaba denso con todo lo que me caía en las manos! LSD, Ecstasis, hongos, Cocaína, seguro hasta Metanfetamina y esa la Desomorfina (la droga cocodrilo cuyos estragos me fascinan) y nada!, había gente que lo creía! Todo bien, son libres de creerlo, pero les aseguro que la diferencia entre drogas químicas de recreación y los psicotrópicos es vasta y lo que yo tomo no es tan glamouroso como las infames mencionadas... Ay, no vayamos a meter a la mariguana al medio que por el amor de Dios es la más tranquila del planeta y si la consumo 1 vez al año soy dichosa... 

La cuestión es: la Camélida se droga o no? Digamos que si, pero con drogas controladas y/o preescritas para evitar ataques de soponcio agudo, caídas en pozos enlodados y pensamientos maníaticos dignos de escenarios bien, bien macabros. Y toda esta historia es la que me ha llevado a deja de escribir, a dejar de producir, a dejar de parir... Por eso digo, que muchos de los mejores artistas del planeta están o estaban locos y sin control, y ese descontrol hace que su aporte sea feróz y emocionante!, que valga la pena leerlo y que el que lo reciba se empache de arte entero que te lleva a cuestionarte, a molestarte, a indagarte... 
Desde que tomo los psicotrópicos las maravillosas ideas y la inspiración se han escapado! Y muchas veces me he planteado dejar de tomarlos para poder volver a escribir! Pero no. No es el momento y si el que me lee está un poco loco y sabe de lo que hablo, entonces quizás me entiedan.

Un ex me dijo una vez que había cambiado mucho. Que ya no era la misma de la que el un día se enamoró locamente. Yo le dije -casi ofendida- que no cambié, que era la misma solo que con más mañas y cuestionamientos. 

Luego de un tiempo, me di cuenta de que en realidad sí cambié pero no quería aceptarlo. Me he vuelto mucho más fuerte, mucho más sabia y un poquito menos vulnerable en cuestiones varias. Yo creo que ese ex se quedó enamorado de la 15añera esa. Luego de la 20añera y una vez más de la 25añera. Pero cuando se enfrentó a la 30añera se dio cuenta que todo lo que él quería de ella fue, y que ahora era una mujer con tanta vaina en la cabeza que, -como un caballero- evitó y dejó ir. (Obviamente por otras cuestiones de fuerza mayor también: distancia, relaciones, convicciones)...

En fin... El propósito de este post es solamente el recobrar un poco de mi identidad en este blog que cree con tanto amor y convicción! Escribir aunque sea una vez al año y decir: "heeey estoy aquí".
Mi sueño de ser publicada ya fue, realmente me falta mucho por recorrer y espero de corazón poder retomar mis historias y cuentos macabros, mis narraciones crueles y fantásticas, mis cuentos sarcásticos y los horrendos también! Voy a intentar hacerlo para poder mantener este blog que ya tiene 10 años... Aunque sea voy a escribir sobre el clima, pero siempre con algún mensaje que te deje pensando... O quizás haga cartas abiertas para curiosos visitantes que se pregunten "y esta quién es"?

Vamos a ver Camélidos, si les toca esperar otro año para leer una nueva infame nota o si nos ponemos las pilas y recomenzamos... Hay mucho por contar y explorar, hay mucho por aclarar y relatar.

Un beso,

La Camélida.

12 nov. 2015

Un año y más!


Qué terrible la ausencia mía... No sé ni por dónde comenzar, pido disculpas a mis cuatro lectores (que ahora quizás son dos, o quizás cero) pero es que no sé qué ha pasado!! Las tecnologías, sí!, eso de tener un kinddle, una tablet, un celular..., han hecho que utilice la computadora muy de vez en cuando, y que deje mi blog en el olvido, como así también me he olvidado del olor a las páginas de los libros, por andar leyendo en mi kinddle o tablet y yo que siempre dije que no me iba a dejar cosumir por las tecnologías!!, soy la primera en meter mi cara a mi celular cuando voy en el tren o en el bus, interactuando lo menos posible con todos, pero qué mal Camélida, qué mal!!! 
Y han pasado tantas cosas!!! Tantas, pero tantas!! He estado sin tiempo, y cuando he tenido tiempo, he hecho de todos menos escribir.
Las ideas se han ido acumulando en mi cerebro de mandril, algunas también en hojas de papel que por algún lado andan, y han habido narraciones fantásticas que no he transcrito y que he dejado pasar, por no estar pendiente de mi blog. Pero volveré!!! Lo juro!

Ahora, -sin embargo- debo comenzar a cocinar, pues esta noche tenemos visitas. La ex de mi esposo. Si, la ex de mi esposo (la Camélida se ha casado con su pingüino favorito volador, fantástico y retraído), pero ese es otro cuento. La ex viene a vernos y voy a preparar unas pechugas de pollo con queso parmesano, crema de leche y tocino que me hacen babear tan solo pensar en ellas.

Volveré, sólo quería saludarlos y decirles que volveré.

La Camélida Cocinera.

4 jul. 2014



Voy a dejar mi vida a un lado bien dormida. 
Con tantas millas recorridas, ahora descansa la vida mía.
Al dejarla me desprendo de pasiones, de olores y sabores. De sensaciones septembrinas, de olor a tronco viejo y lluvia y hojas secas y composta de bosque, de truenos y relámpagos, de tristezas y alegrías que ha vivido la pobrecita.

Dibujo al dejarla las caras de todos mis amantes, todos los momentos vividos y los días descontados de mi vida, llena de aranhazos y canciones a medias. De caminatas nocturas y de día, de palabras enmarcadas en silencios a veces incómodos, de tareas cotidianas, de una vida vivida a medias o vivida completa, en facetas dividida, en colores y retratos y en inviernos y otonhos y primaveras y veranos sepultados en flores ínfimas, secas y podridas.

Voy a dejar mi vida en una esquina, olvidada y chiquita, gris y apaleada. Al dejarla manifiesto que las alegrías portadas en todos los anhos, casi siempre fueron genuinas y aunque pocas, fueron muchas y aunque tristes, fueron bellas y así dejo la mía vida lento, despacio, como susurro de amante dejando a su otra parte acostada en el lecho. Con delicadeza me despido, vida mía, fuiste buena y fuiste mala, más buena que mala.

Dejo a mi vida solita e indefensa, porque me trajo demasiadas dolencias y si bien ahora soy consciente, tomo con cordura la decisión de dejarla, es porque tanta vivencia empalaga. Por eso dejo mi vida y no me asombra su resistencia todos los días una pelea en contra de la ciencia y las buenas costumbres, hasta donde mi cuerpo decide que es demasiado y es el ocaso. Dejo mi vida porque es lo que último que de decencia esparcida queda.

26 jun. 2014

Totoro-san





No me dejes ahora, cuando me has amado y me has prometido un cachorro de gato.
No me dejes dormitando, quiero olerte por más rato. Y cuando te vas me prometes que volverás y simplemente no aguanto esos ratos, esperando a que entres por esa puerta blanca y me beses otra vez, mientras observo tus pasos… Tu inconformidad con tu trabajo, las boludeces del día que tu jefe se ha mandado, tus intentos torpes y tiernos de hablarme en espanol, aunque sea un rato…

No me dejes ahora que te amo, que te miro sin que veas y que suspiro detrás tuyo, agradeciendo a la vida el regalo de tenerte a mi lado, imaginando a nuestro gato y a nuestros ratos tomados de la mano, paseando en cementerios y en calles, bajo el sol de verano.

Eres parte de mi y soy parte tuya. Tu alma se entrelaza con la mía en las noches calientes y en las noches frías, tomados de la mano en verdad y en espíritu contemplando, vida mía, nuestras vidas. Eres sol mío y soy tu luna y tu eres mi luna y yo tu sol… Eres mi companero, mi mentor, y te amo por ser tu, genuino animalote japonés que otra vez me ha rescatado…