27 may. 2009

7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad, elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



*Éste es el capítulo 7 del libro Rayuela de Julio Cortázar.
Increíblemente en esta faceta de mi vida, le va perfecto! Además, no es sólo un capítulo del libro, es un poema, es indescriptiblemente adecuado y excelentemente bien logrado.
Saludos, primates.

24 may. 2009

Valga la redundancia

Lejos se escucha una lluvia fuerte, de esas que inundan plazas y mercados.
Cerca se escuchan pasos de los inquilinos, voces entrecortadas, el sonido de un grifo que se abre y se cierra varias veces, como haciendo un tipo malo de música.
Ella duerme, acostada de estómago sobre las sábanas, envuelta en las mantas, se nota la respiración plácida al ver cómo respira y cómo su espalda se mueve por las inhalaciones y exhalaciones propias de los seres vivos.
Él la mira desde una esquina. Está sentado y ya se ha vestido, solamente espera a que ella despierte para poder irse con la conciencia limpia.
En silencio la mira, la admira, la vuelve a desear. Se muerde el labio inferior, evocando las efigies que ambos crearon horas antes. Dos amantes perfectos haciendo el amor, completamente entregados a las ganas y a la pasión que los corroía. El sonido de ambos labios haciendo contacto mutuo, besos recíprocos, palabras cortadas, te amos disimulados. Dos cómplices irrevocablemente enamorados, idiotizados por el momento, fascinados el uno con el otro.
Ella despierta, él se exalta.
Ella – Hola… a qué hora te levantaste? (Bostezo).
Él – Hace una hora, un poco menos…
Ella – Qué hacías? Porqué no me despertaste?
Él – Bah, no voy a despertarte, estás cansada, además vos no tienes nada que hacer hoy, así que aprovecha y quédate en cama un rato más.
Ella – No te vayas, ven a mi lado.
Él – No, no puedo.
Ella – No puedes? No quieres?
Él – No puedo.
Ella – (silencio largo). Entonces son las putas vacilaciones de nuevo?
Él – Ya te dije, no es que sean ellas de nuevo… siempre están ahí. No pienses que es cobardía de mi parte, no. Yo solamente tengo que pensar, tengo que irme, pero quédate el tiempo que quieras.
Ella – Bueno, vete, quiero estar sola.
Él – No te enojes, no es justo. (Se acerca y le da un beso suave en los labios).
Ella – Te amo, suerte con tus cosas.
Él – Sí, gracias. Yo también te quiero, nos vemos más tarde. (Sale).
Ella – Mirada fría hacia la pared. Sospecha de lágrimas en ambos ojos. Respiración profunda, pensamientos negativos, insultos mentales.
Se levanta, se viste, intenta contener las estúpidas gotas que se filtran por sus ojos, se sienta en la cama destendida, evoca las mismas pasiones que él evocara minutos antes.

20 may. 2009

Contradicciones

Intentemos ser claros.
Qué es lo q pasa por su mente en este instante?? Intentemos ver la figura desde afuera, observemos las actitudes, las señas, los códigos.
No hay que ser un genio para darse cuenta de que está mal, de que a veces está bien, pero que generalmente está en el limbo, no? No hay que ser un genio para arriesgarse a lanzar conclusiones (generalmente atinadas), con el sólo hecho de verla caminar, divagar, excusarse, levantarse, sorprenderse, incluso reír. No, la figura es obvia.
He ahí el conflicto –dicen los entendidos en la materia-; uno cree que es demasiado obvio, que cualquiera puede darse cuenta, pero con una interrogante inmensa en su cara, (llena de nubes y destellos color lila), tiendes a dudar un momento. Quién te crees tú, o quién me creo yo como para aseverar semejante vaina sobre la obviedad del asunto?? No hay ni comparativos legítimos, no hay concordancia entre todos los dictámenes de la chusma, de aquellos individuos que se atreven –si quiera- a defender su equívoca observación sobre la trama.
Entremos en su psiquis. Podemos? Se nos da el permiso pertinente? Denegado.
Saltan conclusiones –equívocas, una vez más- y ella se ríe, solamente se ríe porque no puede hacer más que eso por la estupidez del caso y la estupidez de las reacciones arcaicamente, actualmente y futuramente recibidas.
Al carajo! Entonces qué hago escribiendo esto, y qué haces tú leyéndolo? Si al final su merced no va a dejarnos entrar en su ánima para entender qué carajos pasa. No, no. Es algo demasiado subjetivo, demasiado exclusivo. Aha! Bueno, a lo mejor es que está esperando algún tipo de epifanía para dejarse ver, no? Alguna vaina de esas, digna de poetas muertos o te litografías colgadas por doquier en alguna tienda de fideos por La Cancha. Exacto, litografías, poetas muertos… ahí también se revela un problemita.
Intentamos ver la vida de los otros a través de litografías, de poetas (muertos), de libros de alcurnia y de temas de debate rancios. No se puede. No, no se puede.
La estrategia del asunto, es meterse (infiltrarse) en el mismísimo citoplasma –antes mencionado-, para poder llegar y al fin decodificar las risas, las miradas, las sombras, las frases sacadas de contexto y los silencios prolongados.
Pero qué es esto? Es un homenaje a tus y mis contradicciones. En horabuena!

11 may. 2009

Querido Wolfango: (dos)

Una se levanta, no? De buen humor y todo el show. Se levanta, se prepara el desayuno, algo nutritivo, bajo en calorías para estar “fuerte” ese día y qué pasa? Que se acabó el café; no, no importa, entonces una toma té.
Luego, piensa en qué se va a poner ese día, (ropajes), claro que con el calor, una a veces saldría desnuda y no le daría mayor importancia a los incrédulos que verían pasar a su lado a la mina desnuda, no?? Bueno, de ahí la mina escoge al fin qué ponerse; una camiseta (normal), un jean (normal), unos kichutes y ropa interior (normal), ahh entonces al final no es una ciencia vestirse para esos días, no??? Bueno, la mina esta se mete a la ducha; 15 minutos después sale de la misma fresquita, oliendo rico y se viste, se perfuma, se maquilla (haber, hasta se maquilla), y sale. Sale la tipa, va caminando y resulta que se anima a comprar unos chocolates, de esos “normales” y qué pasa? Que se entretiene en el supermercado y compra cosas que al final no necesita, pero igual las compra. Paga, se da cuenta de que no tiene tantas manos y de que debe cargar su mochila con todas las vainas adquiridas y la cartera pesada ya de por sí. Luego (de dar lástima a los tipos que están en autos), la mina se sube al humilde micro y qué le ocurre?? Eso! No encuentra su plata, bueno, ya ni qué, eso le ha pasado a todos. Entonces, una vez que se ha sentado relativamente cómoda, suena el aparatito ese desde el que se puede hacer llamadas. –Aló-? Dice, luego se escuchan esos sonidos telefonísticos propios de Los Picapiedra, cuando Wilma hablaba con su mamá, te acuerdas? Y bueno, la mina medio agotada se dirige a destino. Qué pasa después?? Una horda inmensa de portugueses parlantes suben al micro, la mina está fatigada porque tendrá que doblarse en dieciocho para que los portugueses parlantes se sienten. Una vez concluida esta acción, la tipa se da cuenta de que los chocolates han rajado el cierre de la mochila, entonces tiene que sacar las cosas de la misma para volver a acomodarlas. Fascinante! Qué saca?? Saca un enjuague bucal (ignoro para qué, o sea, nadie en su sano juicio lleva un enjuague bucal en la mochila, o si?) Y bueno, luego saca un cepillo de dientes (tal vez está yendo al dentista), más adelante saca un cable, que seguramente es para conectar a su aparato ese de las llamadas para poder absorberle más energía a la tierra, desde el fondo saca una chaqueta de jean (con el calor que hace), ah la mierda, estamos mal! Saca una botella de perfume, un jabón líquido y hasta una cajita de hilo dental! A dónde carajos va esta mina con la mercancía?? Lo peor del asunto, Wolfango, es que, nadie, nadie, ni los portugueses parlantes, ni el tipo que está a su lado se brindan para ayudarla a cerrar el cierre de nuevo, (toda vez que las cosas estén en su lugar). Indignada (eso creo), se baja del micro y se pierde entre la gente…
Quiero que alguien me explique qué le acontecía a esa mujer!!! Y yo, mirándola desde afuera y desde adentro (lo mismo da), sigo tarareando la canción de Lionel Ritchie, (sí, léase bien), esa cursi de: “Say you, say me” hmmm el micrero no tiene del todo mal gusto, porque luego comienza esa de Blondie “Heart of Glass” y así comenzamos clasiqueando… pero sigo, sigo preguntándome qué onda con esta mina Wolfango. Oye, oye, cuándo me vas a responder? Es injusto que te escriba tantas cosas y que no reciba respuesta alguna Wolfango, sé que estás ocupado y todo el evento, pero poco me importa, porque deberías estar chocho de que alguien como yo te escriba Wolfango. Y no, no voy a delatarte a ti ni a los otros.

8 may. 2009

Cuento sin Moraleja (de mi tío Julio Cortázar)



Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien, aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, eslóganes, membretes y falsas ocurrencias.

Por fin el hombre supo que había llegado la hora y pidió audiencia al tiranuelo del país, que se parecía a todos sus colegas y lo recibió rodeado de generales, secretarios y tazas de café. -Vengo a venderle sus últimas palabras -dijo el hombre-. Son muy importantes porque a usted nunca le van a salir bien en el momento, y en cambio le conviene decirlas en el duro trance para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. -Traducí lo que dice- mando el tiranuelo a su interprete. -Habla en argentino, Excelencia. -¿En argentino? ¿Y por qué no entiendo nada? -Usted ha entendido muy bien -dijo el hombre-. Repito que vengo a venderle sus últimas palabras.

El tiranuelo se puso en pie como es de práctica en estas circunstancias, y reprimiendo un temblor, mandó que arrestaran al hombre y lo metieran en los calabozos especiales que siempre existen en esos ambientes gubernativos. -Es lástima- dijo el hombre mientras se lo llevaban-. En realidad usted querrá decir sus últimas palabras cuando llegue el momento, y necesitará decirlas para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. Lo que yo iba a venderle es lo que usted querrá decir, de modo que no hay engaño. Pero como no acepta el negocio, como no va a aprender por adelantado esas palabras, cuando llegue el momento en que quieran brotas por primera vez y naturalmente, usted no podrá decirlas. -¿Por qué no podré decirlas, si son las que he de querer decir? -pregunto el tiranuelo ya frente a otra taza de café. -Porque el miedo no lo dejará -dijo tristemente el hombre-. Como estará con una soga al cuello, en camisa y temblando de frío, los dientes se le entrechocaran y no podrá articular palabra. El verdugo y los asistentes, entre los cuales habrá alguno de estos señores, esperarán por decoro un par de minutos, pero cuando de su boca brote solamente un gemido entrecortado por hipos y súplicas de perdón (porque eso si lo articulará sin esfuerzo) se impacientarán y lo ahorcarán.

Muy indignados, los asistentes y en especial los generales, rodearon al tiranuelo para pedirle que hiciera fusilar inmediatamente al hombre. Pero el tiranuelo, que estaba-pálido-como-la-muerte, los echó a empellones y se encerró con el hombre, para comprar sus últimas palabras.

Entretanto, los generales y secretarios, humilladísimos por el trato recibido, prepararon un levantamiento y a la mañana siguiente prendieron al tiranuelo mientras comía uvas en su glorieta preferida. Para que no pudiera decir sus últimas palabras lo mataron en el acto pegándole un tiro. Después se pusieron a buscar al hombre, que había desaparecido de la casa de gobierno, y no tardaron en encontrarlo, pues se paseaba por el mercado vendiendo pregones a los saltimbanquis. Metiéndolo en un coche celular, lo llevaron a la fortaleza, y lo torturaron para que revelase cuales hubieran podido ser las últimas palabras del tiranuelo. Como no pudieron arrancarle la confesión, lo mataron a puntapiés.

Los vendedores callejeros que le habían comprado gritos siguieron gritándolos en las esquinas, y uno de esos gritos sirvió más adelante como santo y seña de la contrarrevolución que acabó con los generales y los secretarios. Algunos, antes de morir, pensaron confusamente que todo aquello había sido una torpe cadena de confusiones y que las palabras y los gritos eran cosa que en rigor pueden venderse pero no comprarse, aunque parezca absurdo.

Y se fueron pudriendo todos, el tiranuelo, el hombre y los generales y secretarios, pero los gritos resonaban de cuando en cuando en las esquinas.

6 may. 2009

Querido Wolfango: (uno)

No pretendo hacer de esto el primer capítulo de una novela que probablemente ni vendería. Te juro, además, que no me copié de tu formato (el de Papa Noel), es que simplemente me di cuenta de cuán pendejo eres, Wolfango, al utilizar ese plan. Uno se explaya fácil!
Te escribo así, sintiéndome como Ismael, tal vez como su mejor amigo (no me acuerdo el nombre), pero sí debo confesar, que me he sentido y me siento como Isamel. No porque me halle en una situación semejante a la de él, sino por la locura insana que habita en mi cerebro. Esa sensación de autodestrucción es más cotidiana de lo que tú crees, Wolfango. Ahora, comencemos.
Pensemos que hace tantos años ésta persona fue concebida con o sin amor; lo ignoro. La cosa es que fue concebida y nació unos meses después. Luego, como todo ser humano, fue al colegio, digamos que como cualquier niño de su generación. Así, Wolfango, se supone que la persona ésta se desarrolló bien y que hizo lo que se esperaba que hiciera. O no?? Hay varias interrogantes.
Sufrió de amor, sufrió de desentendimiento, sufrió de vómitos astutos que la atacaban de noche y sufrió de pensamientos negros que aún a veces la atormentan.
Desglozando todo el asunto, ésta persona se vio ungida en la mierda misma, pero para los demás estaba bien! Todos estaban tranquilos, esperando lo esperable de una persona como esa. Y me pregunto: qué es lo esperable de este tipo de personas???? Qué es lo q se espera de mí, de esa persona o de tí, Wolfango?? Qué esperaban de tí cuando tenías 18, 25, 30 años??? Un asco de pregunta, no?? Y no me vengas con la hueva esa de q "cada ser es un mundo aparte", más parece salido de una de esas "Selecciones" que de un psiquiatra disque respetado como tú. O no?
A la mierda, no importa; es más, puede que luego de leer esto decidas que no tenemos ni yo ni la persona una pizca de talento literario y que nos mandes a la mierda. Sería algo así como regresar a Ch. Jajajaja, no, ésto no se considera como un plagio, no?? Ya, Wolfango, creo que la paro. No he llegado a donde quería llegar, probablemente nunca lo haga. Llegar al orgasmo es tan o más difícil como llegar a desenredar el nudo que tengo en mi cerebro en este momento. Que me entiendas, que nos entiendan!
A quién carajos le importa? Si al final estoy (estamos), como muertos en vida, ahí, caminando como zombies de película barata en set trucho de Hollywood.
Así es Wolfango... la verdadera realidad, cómo se siente, cómo se ve todo desde estas corneas un tanto desgastadas.
Mierda, mierda y más mierda! Es para vos y por vos Wolfango! Sé mi muso, jaja, si es que aún te interesa... ahí hasta podríamos llegar juntos a este orgasmo de ideas que quieren salir y quieren ser leídas y escuchadas, pero que por tu "Sagrada Arrogancia", siguen metidas en lo más hondo de mí.

3 may. 2009

Mayo feliz

Comenzando la mañana señoressssss.... comenzando la mañana cálida de mayo, ahh claro depende de dónde se encuentre ustéd, señor, señora, damita o joven!!! Comenzando la mañana se toma una de esas blanquitas señoresssssss... para la ansiedad y para que, ya sabe ustéd! Para q tenga un día sin problemas señoressss!!!! Antes del almuerzo se toma la otrita! Ésta es ya sabe para los acúmulos adiposos en sus entrañas señoresssss.... sin compromiso de venta señores y señoras!!!!! Acérquensen!!!En la noche señoresssss, se toman el cocktelito que los despacha a tener lindos sueños y a despertar con bríos para una nueva mañana de mayo.... claro q depende de dónde se encuentre ustéd, señor, señora, joven o señorita.... pero es ahora o nunca, en éste siglo, en éste mes señoresssss.... no acecte imitaciones señoressss!!!!! No acecte lo no real, señoressss!!! Sea feliz con toda esta gama de productos altamente efectivos señoressss.... sea feliz y cumpla sus metas diarias señoressss... sólo con el inigualable cocktelito: "Mayic Drinc", así señoresssss, para toda edad, condición física, aunq no estrato sosial señoresssss... toca q tengan un ingreso mínimo de XXXX monedas de oro señoresssss, pero eso le garantiza una vida feliz, señoresssss, y si no tiene las mondeas de oro, pues se busca otro método para consegur el "Mayic Drinc", señoresss... porq ustédes saben q no estamos en situación de gastar XXXX mondeas de oro señoresssss.... porq ustédes saben cómo andan las cosas, señoresssss, sin embargo.... (continúa perorata).
Sí, los errores ortográficos son bajo mi concentimiento =)

2 may. 2009

The Puppet

Cuenta la leyenda que un tipillo feliz, recorría su país fantástico regalando y a veces vendiendo sus maravillosos consejos.
Tenía muchos en su repertorio. Consejos para ser feliz, para ser aceptado, para tener riquezas tanto financieras como espirituales, liberarse de las cargas negativas, sacarse demonios, curar insomnios y hasta neurosis que a veces se tornaban en psicosis… en fin, el hombre tenía consejos para todo tipo de aflicciones y hasta se atrevió a ponerse el título de “sanador de almitas” y creía que hasta podía ayudar a los locos de atar.
Un buen día, conoció a un ser que necesitaba de sus consejos con suma urgencia; éste, sin perder tiempo, sacó de su caja mágica mil versos y sabios consejos para que éste ser se sintiera feliz y cómodo en su carne y su entorno.
Como siempre, no le fue mal; el ser estaba feliz, tenía ganas de continuar su camino hacia las lomas anchas de la luna y tenía la convicción de que ese hombre pequeño le había arrebatado el alma para lavarla y luego se la había devuelto con creces. ¡Una aureola enorme, sin espinas y con olor fragante a rosas!
Cuando el ser continuó con su caminata perpetua hacia la luna, se dio cuenta de que el equipaje que cargaba, a pesar de estar más liviano se sentía engordar paso con paso. No entendía qué pasaba; vio cómo su halo se resquebrajaba y los pétalos de las rosas caían uno a uno y comenzaban a salir las espinas que cargaba desde hacia tiempo. El ser se sintió desvalido, triste, tenía ganas de llorar y lo hizo.
En un segundo apareció el tipillo; le tendió el hombro y le dijo que no se sintiera así, que todo pasa por una razón y que ahora el ser sólo estaba pasando por un momento de “prueba” y que pronto todo pasaría; que el halo sería otra vez hermoso, que los pétalos volverían a su lugar y que el equipaje de la espalda sería liviano como una pluma; siempre y cuando el ser le hiciera ciertos favores. Por supuesto el tipillo no pensaba cobrarle al ser dinero en efectivo. Mucho menos joyas, y menos algo del bagaje que cargaba… el ser no sabía qué pensar. Le dijo al hombrecillo que haría todo para sentirse tan bien como hace unos momentos, que necesitaba de ese sentimiento de “poder” hacer las cosas, y que pidiera lo que quisiera, pero que le devolviera la sensación de ser importante para poder llegar bien y a tiempo a las colinas anchas de la luna.
El hombre le dio una interminable lista de quehaceres de todo tipo para que el ser hiciera.
El ser cumplió a cabalidad los quehaceres, pero parecían nunca ser suficientes. Pensaba que tal vez no daba el 100% de lo que podía dar, de que tal vez se esperaba mucho de él, de que tal vez tenía algún tipo de problema interno mucho más profundo de lo que cualquier otro ser podría haber advertido alguna vez… entonces se convenció de que no podía más. Agradeció en silencio al hombrecillo que no le prestaba mucha atención, cogió su equipaje que pesaba bastante y se fue con la frente en alto, mostrando la aureola resquebrajada y sucia, llena de espinas y despidiendo un olor a ceniza.
Paso a paso sintió cómo el peso del bagaje subía, sintió cómo con el caminar se hundía en la arena lunar y decidió botarlo a un lado. Comenzó a correr y a correr, sin importar nada de lo que sintiera o pasara por su mente, sin importar que las espinas fueran cada vez más grandes y se hundieran más en su ser, que la arena caliente le carcomiera la planta de los pies, hasta que llegó un momento en el que no pudo más y se desvaneció en la arena… no le importaba hundirse hasta el cogote, pero tardaba mucho… la angustia lo aniquilaba por dentro.

No bastó la voz interna del ser que le dijera que no. Igual lo hizo. El ser murió.
“Ohh Narciso”, sin intentar ser irónico, pensaba mientras agonizaba. ¿Por qué has hecho esto, Narciso? ¿Por qué te presentas como un amigo, si al final no eres más que mi enemigo? ¿Cuál es tu subyugada satisfacción al hacer esto?
No sé quién es más patético, Narciso.
¿Tú o yo?