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Mostrando las entradas con la etiqueta relato breve

¿Eres?

Despojémonos de vergüenzas inéditas y quitémonos todo vestigio de tela en nuestros inmundos cuerpos. Respiremos, cantemos, comamos del mismo plato, bebamos del mismo vaso, o qué crees por ser letrado en animalística, ¿mis despojos no son utilitarios? ¡Calla y mastica! Mastica carne de soya, gomas o llantas, mastica canciones y plásticos en formas de iguana y utiliza tu figura como flecha segura. ¡Vamos por el resto de los gatos! Tómalos y succiona la toxina, quita la migraña de sus pequeños sesos y rumia -por dentro- tus culpas y las de ellos. Decapita deidades y procura regirte por tu hermético dadaísmo, eso no quitará -de ninguna manera- la música con la que te conceptualizo. Besa, abraza, canta y recorre. Recorre calles y avenidas, el metro no existe; los kilómetros abundan. Sé siempre el que quieres ser, alma libre con pies sin calibre, hegemonía de partes auditivas y concretas cuerdas vocales emancipadas en una esquina. Mas no me digas, no me busques, no me admires. No me m...

Llena

Cree estar enamorada. Uno la mira y es cómplice de ese efecto que la llena, y que a la vez la vacía. Cuando está llena está radiante, camina con paso fuerte, con las tres piernas bien sincronizadas. Cuando está vacía, insulta a los vendedores de revistas y a los visitadores médicos. Sus uñas crecen rápido y no se las come, las deja crecer hasta que parecen amorfos rastrillos que se meten por las sinuosidades de la arena, encontrando a veces, gusanos indecisos y orugas felices. Hoy la vimos trotando en sus tres monumentales piernas, ¡segura, altiva, vivaz! Comentamos que ojalá esté enamorada, pero que esta vez le dure el asunto y no termine insultando a los infortunados vendedores ni a los visitadores; ¡Dios Santo! Ellos no tienen la culpa. No quiere dar referencias concisas sobre el galán, solamente sabemos que es menor que ella. ¡Escándalo! Shhh., no hay drama. Respira aire negro y exhala aire blanco con olor a limón. Duerme entre mil almohadones y despierta desnuda y comp...

Reflexión de bolsillo

Un día te despiertas felíz de la vida porq sientes q has hecho la diferencia con un acto altruista para con alguien más. Estás tranquilo, porq tu conciencia te lo dice, y porq finlamente sientes q estás haciendo algo positivo con tu vida y para la sociedad también... Pero llega un día, una actitud o un par de palabras q cagan toda esa torrecilla de buenas acciones q has logrado construir en... una semana, un mes, o tal vez un año. Son frustraciones. Personales. Universales. Humanas. Esta bien... lo aceptas de buena manera, crees q en un par de días, semanas o años vas a poder sentirte igual de felíz, y ser un aporte positivo hacia la sociedad, pero la vuelves a cagar. Qué difícil es ser un Ser Humano. Qué difícil es estar vivo, respirar, caminar, dormir y mascar cuando sabes q algo en tí no está bien. ¿(En tí, o en el resto del mundo)? No, esta vez eres tú. Tienes 2 opciones, seguir intentando, o parar de intentar. ¿Cuál eliges?.
Quedarse en el centro así por así? Sí, así es como ataca el miedo. Te carcome primero las uñas y después el aliento, que es en este caso, lo que más le importa a él. No juzga ni se fija en la sangre (importante para él) pero en general, le vale, mientras sea sangre pura, no de su calaña, ni de la tuya o la mía. Simple y pura sangre para alimentarse y para así continuar con su círculo vicioso de: carcomerse primero las uñas y luego el aliento. Y después qué más queda? Tu piel, ahí tirada en el lugar menos pensado. Abandonada, esperando ser habitada por algún otro ser que pueda regenerar esa sangre, esas uñas y ese aliento.