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Mostrando las entradas con la etiqueta Prosa wannabe

Mentitas

En más o menos cuatro mil minutos todo ha pasado. Miradas furtivas y palabras entre susurros, besos imaginarios enigmáticos y temáticos. Mil millones de minutos atrás; las mismas miradas furtivas, similares palabras susurrantes, tabúes extraordinarios que ninguno confesara a nadie, porque a nadie pareciera importarle…, al final; ¿a quién le importa en realidad? Gigantescas alas los separan y no se han dado cuenta.                                           ERROR  -ya se han dado cuenta-. Muchísimos millones de minutos atrás, sin haber miradas furtivas ni palabras entre susurros, mucho menos besos enigmáticos y temáticos, las alas crecían por allá y por acá! Las de él un poco más grandes, las de ella más delicadas y audaces! Momentos de mediteo feroz varias veces por semana, palabras arreb...

¿Perdón?

Si tuviera que pedir perdón, tendría que comenzar por pedir disculpas por haber sido parte de esa eyaculación. Por haberme dejado tildar de imbécil y de mártir encadenada entonando una canción en el comedor, como si fuese gracioso hacer ejercicios de matemáticas sin fundamentación. Como cuando pretendía hablar inglés en un pseudodialecto creado en mi imaginación, para poder llegar a tener un poder de hegemonización. O las veces que recogía vestigios de vida en las esquinas y los instalaba en mi espina, hacíendolos parte de mi habitación, incluso de mi respiración. Las palabras vertidas sobre tu cabeza blanca o sobre la tuya negra, ying yang de emociones, perfecta imperfección. O cuando pretendía ser la mejor compañera/cómplice existente, pero me importaba más mi lírica entonación, en las noches de bochorno y letargo con un poco de acción. Noches que a veces inundaba con un llanto silencioso las almohadas partícipes de mi ambición, sin considerar para nada tú situación. Días y noches...