17 feb. 2012

Update febrero 2012 o Confesiones de la Camélida



No soy buena con las tecnologías, lo he dicho y lo repito, y esta nueva versión de Blogger -aunque exquisita-, se me hace difícil.

Tuve dos meses de vacaciones donde todo lo que hice es: hacer lo que me da la gana, y no me arrepiento... No soy de la filosofía de intoxicarme con alcohol o drogas, ni mucho menos de acostarme con cualquiera cuando estoy en mi etapa de: "no hacer nada", pero pues, estas vacaciones fueron terriblemente terribles en todo el sentido de la palabra; ahora toca desglosar y ver si lo "terrible" fue bueno o malo.

Ahora miro mi maleta en el piso, mis perras durmiendo en mi cama, plácidas, y reflexiono... Ay Camélida, tienes que crecer. Pero vamos, que no es el fin del mundo, sino más bien lo contrario; nuevo continente la próxima semana, nueva casa en el mediano plazo, nueva carrera, nuevo novio. Ja! Hay un chico por ahí que me encanta y pues si se dan las cosas, la Camélida estrena novio dentro de poco.

En qué ando?? Ando como siempre, -lento- y miro lo que pasa alrededor..., quisiera hacer una maestría en escritura creativa, pero pues no tengo la licenciatura y eso me molesta... Un año más... Por eso pues, digo, "nueva carrera", aja, comienzo de cero, lo mío es escribir y los animales, y todavía no me decido! Los años no pasan en vano, pero mientras pueda sola conmigo misma, todo bien, el mundo es mío, (y tuyo lector/a).

Me ha costado levantarme y desenpolvar la memoria para escribir, pero he estado posteando regularmente cosas -pienso- decentes y tengo algunas guardadas que pues no sé cuándo vaya a publicarlas; ya saben, falta pulir, deformar, formar y amasar las cositas.

Quiero ir a México, y si mis cuentas no me engañan, lograré mi cometido en enero de 2013! Muero por ese país, quiero conocerlo! Y si decido gastarme la plata en conocer países nuevos en vez de venirme a mis tierras cada vacación, lograré darle la vuelta al mundo en menos de dos décadas (no realmente). Sin embargo, lo que más me duele de irme, es dejar a mis cachorras Yotala y Úrsula, son mis hijas, en serio, son mis hijas, y ya estar sin ellas todo el año pasado fue una tortura, ahora pensar en no volver a Bolivia en al menos tres años, me mata! Yotala tendría siete años y Úrsula cinco... Hay derecho???!!!

Me estoy hueveando, no? Desperté pues inspirada, de hecho mi penúltimo post fue hace unas horas, pero no sé, pues ahora se me fueron las ganas y los dejo no más con un decente update (que creo no hacía desde hace dos años), así que ahí tienen mis mequetrefes y gallinas!, "no estaba muerta, andaba de parranda"... Les mando un beso a tod@s.

La Camélida


Hoy



Hoy nos hemos besado, y me has despeinado. Me has movido todos los pelos a un lado  y no me ha importado, porque eras tú, tu, -vos-. No me ha importado.

Me has besado; en el cuello, me has mordido como un vampiro, y me ha gustado, -no tienes idea cuanto-. Has querido llevarme a tu cueva y hacerme el amor, -al principio- no te he dejado, me has mordido, me has besado, luego -indefensa- me has lanzado a tu cama y me has besado, -como si fuera tuya- me has tomado. Me has tocado, me has hundido los dedos en lo más profundo y -sabes- que me ha fascinado...

Me has hecho el amor como nunca y de paso, me has preguntado! Si con el que hacía el amor antes era mejor que vos y te he dicho: "nadie me ha hecho el amor como vos" y un poco, te has avergonzado. Y luego, me has tocado, me has confesado, me has besado...

Tu pelo negro sobre mis pechos. Tus dedos largos, sobre mi sexo, tu lengua dulce... Me has confesado... Me amas, me amas a medias, me amas y poco, luego te has avergonzado... Te has ido, sumiso, a tu dueña, que te ama, que te espera, sabiendo que en el fondo perteneces a otra, a sus dedos, a sus deseos, a su continente... Entonces la has besado, y has pensado en mí, en mi carne, en mis pechos, en mis yemas, en mi conciencia... Y te has arrebatado...

Para vos, amigo mío, te digo, lo que te he y lo que me has confesado...

2 feb. 2012

Trastocada estoy, con los fantasmas, con las cartas que, luego de quemadas y enterradas, se regeneran y vuelven a mis manos cansadas.

La muerte no me quiere, me ha devuelto varias veces, entonces sólo me queda seguir y esperar (con pausas eternas) que tal y como apareciste en mi vida, desaparezcas.

En la nieve camino descalza, hace mucho frío pero la penitencia de sentir el hielo en mis pies hace que valga la pena... Que se congelen mis dedos, que luego caigan, para que así mis pies sean dos muñones que a nadie atraigan y comience mi muerte larga. Igual con mi cuerpo, con mis brazos y pestañas, con mis ojos arabescos y los dos millones de pecas, que se vayan. Los músculos que se tensionaban de ira cuando no llamabas, y que se relajaban cuando me mirabas y contemplabas, que se sequen, que se caigan. Mis pechos, mis costillas, mis caderotas y todas mis fallas.

Que se vaya, todo aquello, que se vaya.