16 mar. 2010

Wan

No pensaba escribir nada hasta volver a mi tierra boliviana..., mas heme aquí, envuelta en un cibercafé con aire acondicionado (condicionado para los que tienen plata), pues no creerían cuánto pago por escribir éstas líneas...

Una mexicana me regaló un billete de 20 pesos mexicanos. Según mi investigación; 20 pesos mexicanos son más o menos 1 1/2 $, entonces tengo el billete en mi billetera para comezar una colección (ya antes comenzada pero paralizada) de billetes de países a los que debo ir o ya he ido. El billete en cuestión, es estéticamente divino! Y es como los australianos (se moja pero no le pasa nada), y lo comparo con 20 bolivianos..., qué feos (estéticamente) son los billetes bolivianos.

Amigos camélidos! Estoy de vacaciones... Exóticas high class vacations -como decodifica mi cerebro- por una suerte de suertes que suertudamente me tocó! Me fui por varios países de Centro América, y ahora estoy en mi última parada... Regreso a Bolivia mañana por la noche..., es como reventar la burbuja! Volver a lo cotidiano, a la universidad, retomar mis tareas, la pseudo tesis, etc. Estoy feliz por ver a mi fiancé, por verlo, abrazarlo, comerlo a besos, mascarle las orejas y demás restos anatómicos! Pero siento un malestar interno...

Siempre he sido conciente de la vida que llevo, del estatus que tengo (no, no, no lo tomen como "qué le pasa a esta imbécil") a lo que me refiero; es que -en todo caso- tengo suerte de poder acceder a algunos beneficios extras como ciudadana de un país tercermundista (en vías de desarrollo), y poder tener el chance de viajar y esas cosas; pero a lo que quiero llegar, es que siempre me quejo sobre las injusticias, sobre las personas pobres, sobre los animales callejeros, sobre la falta de oportunidades, sobre el imperialismo, sobre la política, sobre el clima... Soy una persona que se queja de todo y de nada, mas éstos días de vacaciones, puse mi mente en un estado de standby y me cagué en todo y todos y la pasé bien... Pero el sentimiento de culpa no se va, quisiera -en serio- hmm, nada, prefiero no describir mi muerte porque honestamente en este momento no se me antoja morirme. Pero..., entienden a dónde quiero llegar?? Cachan mi frustración y la congoja que siento por volver a Bolivia y llenar mi mente con las imágenes de pobreza, injusticia, desolación (además del bagage que ya tengo por haber visto la pobreza por estos países también)? Uhh, ya me deprimí y la hora de Internet está por caducar y quiero publicar esto.

A manera de despedir el "prólogo" de mis aventuras descomunales, quiero saludar a La Caperucita, que -creo- es la única que me visita y cuyo anterior post (mío), le elvantó el ánimo y las ganas de escribir de nuevo :) y también quiero añadir que ese post: "¿Eres?", lo escribí para J.A.R.C, uhh seguramente que si llega a leer esto, me odiará más. Anyway, c'est la vie.

Un beso a todos los que me leen y no dejan comentario, y uno especial a La Caperuza. Me reporto en Bolivia. Adeos.

Bestias peludas.




1 mar. 2010

¿Eres?




Despojémonos de vergüenzas inéditas y quitémonos todo vestigio de tela en nuestros inmundos cuerpos.

Respiremos, cantemos, comamos del mismo plato, bebamos del mismo vaso, o qué crees por ser letrado en animalística, ¿mis despojos no son utilitarios? ¡Calla y mastica! Mastica carne de soya, gomas o llantas, mastica canciones y plásticos en formas de iguana y utiliza tu figura como flecha segura.

¡Vamos por el resto de los gatos! Tómalos y succiona la toxina, quita la migraña de sus pequeños sesos y rumia -por dentro- tus culpas y las de ellos.

Decapita deidades y procura regirte por tu hermético dadaísmo, eso no quitará -de ninguna manera- la música con la que te conceptualizo.

Besa, abraza, canta y recorre. Recorre calles y avenidas, el metro no existe; los kilómetros abundan. Sé siempre el que quieres ser, alma libre con pies sin calibre, hegemonía de partes auditivas y concretas cuerdas vocales emancipadas en una esquina. Mas no me digas, no me busques, no me admires. No me mires ni te rías, no escupas palabras sin razón de ser; palabras poco independientes, que saltan como balines en carnavales, fuerza de proyectiles de poco alcance, pero de mucho alarde.

Enamora y deja que te enamoren, tu aura es tan bella como tus escondidos detalles…, besa, deja que te besen, tiembla en el éxtasis más puro y sensato que te muestren sus debilidades… ¿Porqué es tan difícil que ames? ¿Por qué es tan fácil que te amen? Cuestiónate -pues- lo incuestionable, no rías, no llores, sólo analiza sus partes; capítulos inconclusos porque tú quieres, palabras vomitadas al aire.



Sé pues… Sé pues… Quien quieras ser.