20 feb. 2014

Querido Wolfango (nueve)



Hola Wolfango, vengo con bandera blanca, en paz, sin insultos para ti esta vez. Quizás de sopetón maduré y ya me da flojera insultarte, a pesar de que sigo convencida de que eres el peor psiquiatra/psicólogo que me tocó en la vida.

Hace tanto que no escribo, hace tanto que no te necesito... Porque eres un boludo. Perdón Wolfango, sin insultos. 

Hoy me han negado al perro. Pino se llama, me han dicho que le han encontrado casa con otros y me he cuestionado Wolfango, porqué no me escogieron a mi? He pensando en los pros y contras de la adopción de Pino, y sigo espantada por la decisión infame de negarme custoria final del canino. 

Viene el pensamiento con destellos infantiles de encargarle al destino un hijo, una hija, un ser a quién amar y poder cuidar el resto de mis días, pero soy muy joven para ser madre y muy vieja para ser tía; me explico? Ay Wolfango, qué complicado. Al final no sé quién cuidaría de quién, por eso pues, quiero un perro. Que cómo comparo un hijo con un perro? Fácil, Wolfango, me conoces, soy el tipo de persona que valora más una vida animal que una vida humana y tengo mis razones y son tan válidas como cualquiera.

Me he vuelto mala Wolfango, mala con la gente y con la vida, siempre con una sonrisa retorcida en los labios, alegrándome de sandeces y cantando "Mala" de Liliana Felipe en toda situación y a todo pulmón, revoloteando a las palomas en las manhanas y a mis vecinos en las tardes... Y dice:


Mala porque no me quieres  

mala porque no me tocas 


mala porque tienes boca


mala cuando te conviene


mala como la mentira el mal aliento y el estreñimiento


Mala como la censura como rata pelona en la basura

mala como la miseria como foto de licencia

mala como firma de Santana como pegarle a la nana 

mala como la Triquina mala mala y asesina 

mala como las arañas mala y con todas las mañas 

mala como el orden la decencia como la buena conciencia mala por donde la miren 

mala como una endodoncia mala como clavo chato 

mala como película checa mala como caldo frío 

mala como fin de siglo

mala por naturaleza de los pies a la cabeza mala, mala, mala, mala pero que bonita chingaos!!



Y a pesar de que hay un final feliz, soy otra Wolfango!, mas grande, más segura, menos tímida, más retraída (aunque se contradiga), soy yo, pero otra, soy otra, pero yo, entiedes? Puedo soportar todo, o puedo sentarme en una esquina y llorar pensando en lo que debí y no debí hacer... Puedo darme el lujo de envolverme de pies a cabeza y colgarme en un árbol como una pupa, nacer después y reinventarme de nuevo! Es complicado Wolfango, y nadie me entiende, por eso te escribo, para ver si hay algo en tu basto y estúpido repertorio de palabras y consejos que pueda ayudarme a entender mi maldad, mi bondad y toda esa gama de cosas que uno siente mientras atraviesa esto, esto de ser adulto e intentar entenderse sin enterrarse en el intento.


Así que Wolfango, por esta vez, no me decepciones.