6 oct. 2011

Eso quiero


Quiero que me quieras por lo que soy.

No quiero que me quieras por mis labios suavitos.
Tampoco por la división perfecta que hay entre mis dos minúsculos pechos. Mucho menos por mi ombligo salvaje.

Quiero que me quieras por todo lo que fui, soy y seré.


No por las tardes que caminamos de la mano.
No por las noches interminables de deseo, susurros, palabras in-en-ten-di-bles...
No porque conozcas todos mis pecados, o todas mis virtudes... No.
No por las veces que llovió estando juntos.
Ni por las canciones y videos inventados... Canciones en francés, inglés o lo que fuera...
No por el opio. No por los ácidos. No por la verde.

Quiero que me quieras por todo lo que represento.

No por los tatuajes.
No por los lamentos y las risas.
Tampoco por los gatos o los perros.
Ni por los roedores.
Ni por la perfección de tu silueta sobre la mía.
Ni por tus gemidos, (o los míos).
Ni por las direcciones, ni por las tabletas. No.

Quiero que me quieras porque soy lo opuesto.

No quiero que me quieras por las canciones. Por las rimas. Por las emociones.
Tampoco por el miedo, por las hormigas o por supuestos.
No quiero que me quieras porque una vez quise que hubiera una razón más de peso... No.
Tampoco porque fuéramos como la perfecta ecuación.
Ni por mis piernas super largas...
O por mi clara obsesión con mi naríz (perfecta) o tu impuntualiad (perfecta).
Mucho menos por terceros o segundos, primeros o de los otros varios... No.

Quiero que me quieras por ser yo.