23 mar. 2007

¡A vos!

Siento tu respiración en mi oido. Dormito.
Ahora la siento en mi pelo. Pretendo que dormito.
Bajas hacia mis piernas. Abro un ojo.
Me miras, y lo cierro.
Bajas de la cama y olfateas mi ropa. Me tapo la cara, pero se lo que estás haciendo.
Juegas con los tiros de mi sostén, no miro.
Caminas de un lado para el otro, esperas que diga algo.
Cambio de posición y dormito otra vez.
Te emocinas, subes a la cama, me jalas el pelo, me muerdes el lóbulo derecho y grito.
Te bajas de la cama, me miras con cara de pocos amigos. Me rindo. Me siento, te miro, me miras, me paro. Abro la puerta y sales campante.
Me acuesto de nuevo, te pienso un segundo y te siento de nuevo. ¿Qué quieres? Pregunto. Y con tu cotidiana respuesta de todos los días entiendo la indirecta y te doy alimento. Gato de mierda, mañana te dejo.