4 jul. 2014



Voy a dejar mi vida a un lado bien dormida. 
Con tantas millas recorridas, ahora descansa la vida mía.
Al dejarla me desprendo de pasiones, de olores y sabores. De sensaciones septembrinas, de olor a tronco viejo y lluvia y hojas secas y composta de bosque, de truenos y relámpagos, de tristezas y alegrías que ha vivido la pobrecita.

Dibujo al dejarla las caras de todos mis amantes, todos los momentos vividos y los días descontados de mi vida, llena de aranhazos y canciones a medias. De caminatas nocturas y de día, de palabras enmarcadas en silencios a veces incómodos, de tareas cotidianas, de una vida vivida a medias o vivida completa, en facetas dividida, en colores y retratos y en inviernos y otonhos y primaveras y veranos sepultados en flores ínfimas, secas y podridas.

Voy a dejar mi vida en una esquina, olvidada y chiquita, gris y apaleada. Al dejarla manifiesto que las alegrías portadas en todos los anhos, casi siempre fueron genuinas y aunque pocas, fueron muchas y aunque tristes, fueron bellas y así dejo la mía vida lento, despacio, como susurro de amante dejando a su otra parte acostada en el lecho. Con delicadeza me despido, vida mía, fuiste buena y fuiste mala, más buena que mala.

Dejo a mi vida solita e indefensa, porque me trajo demasiadas dolencias y si bien ahora soy consciente, tomo con cordura la decisión de dejarla, es porque tanta vivencia empalaga. Por eso dejo mi vida y no me asombra su resistencia todos los días una pelea en contra de la ciencia y las buenas costumbres, hasta donde mi cuerpo decide que es demasiado y es el ocaso. Dejo mi vida porque es lo que último que de decencia esparcida queda.

26 jun. 2014

Totoro-san





No me dejes ahora, cuando me has amado y me has prometido un cachorro de gato.
No me dejes dormitando, quiero olerte por más rato. Y cuando te vas me prometes que volverás y simplemente no aguanto esos ratos, esperando a que entres por esa puerta blanca y me beses otra vez, mientras observo tus pasos… Tu inconformidad con tu trabajo, las boludeces del día que tu jefe se ha mandado, tus intentos torpes y tiernos de hablarme en espanol, aunque sea un rato…

No me dejes ahora que te amo, que te miro sin que veas y que suspiro detrás tuyo, agradeciendo a la vida el regalo de tenerte a mi lado, imaginando a nuestro gato y a nuestros ratos tomados de la mano, paseando en cementerios y en calles, bajo el sol de verano.

Eres parte de mi y soy parte tuya. Tu alma se entrelaza con la mía en las noches calientes y en las noches frías, tomados de la mano en verdad y en espíritu contemplando, vida mía, nuestras vidas. Eres sol mío y soy tu luna y tu eres mi luna y yo tu sol… Eres mi companero, mi mentor, y te amo por ser tu, genuino animalote japonés que otra vez me ha rescatado…


22 may. 2014

Descoranización



Con el corazón en la mano me has agarrado, esta vez no hay peor castigo.

Con el corazón y la sangre que gotea hasta mi codo, tibia por donde la sientas, el corazón en la mano palpita y susurra su peor desgarro.

Estoy sola, sola yo y mi alma y este anho me toca crecer. A patadas, con el corazón en la mano, que palpita y grita "no quiero".

Con mi corazón que reniega por su presente: triste, inconforme, dividiendose en pedazos, membranas por acá, sangre y pedazos de tripas ventriculosas por allá, y yo parada en una cumbre voráz mirando cómo se desangra, cómo todo se nubla ante la presencia de él, que me aguantara por anhos y ahora se va, se va con sus amores a pastar, a lugares mucho más cálidos que acá.
Y yo sigo con mi corazón en la mano, sin saber qué hacer o qué pensar, caminando como sonámbula en esta inmensa ciudad, desesperada porque sola me sentí, pero nunca como ahora, rogando que el verano se encargue de este órgano que se desangra con la sola idea de estar sin ti, sin ti y sin tus amores, sin la más chiquita de mis extensiones a mi lado, con esos ojazos azules que me contienen, que me cuidan, que me entierran entre besos, suspiros y te amos inocentes, 'te amos' tan sinceros que duelen.

Con el corazón en la mano me despido de ti, desde lejos para que duela menos, eres prolongación de mi alma y por ende de este corazón que no sabe dónde pertenece, donde duerme y se arrulla hoy, en esta noche de luna villana que sonríe y mira mi corazón en la mano, sabiendo que por ahora te tengo, pero que en algunos meses te me vas, caminando entre algas primero, luego arena tibia, para llegar a donde debes y ser lo que eres: la increíble persona que hoy mira cómo mi corazón se desangra, en toda la forma de mi brazo, llegando a sentir las palpitaciones infinitas de que todavía vive y siente, pero que sin ti se parte, como mil veces antes, y mientras la lección aprendida entra por los recovecos, más duelen las heridas y mi corazón impaciente está hoy de duelo, porque te vas, te me vás, tu te me vas y más perdida no me podrías dejar...



20 feb. 2014

Querido Wolfango (nueve)



Hola Wolfango, vengo con bandera blanca, en paz, sin insultos para ti esta vez. Quizás de sopetón maduré y ya me da flojera insultarte, a pesar de que sigo convencida de que eres el peor psiquiatra/psicólogo que me tocó en la vida.

Hace tanto que no escribo, hace tanto que no te necesito... Porque eres un boludo. Perdón Wolfango, sin insultos. 

Hoy me han negado al perro. Pino se llama, me han dicho que le han encontrado casa con otros y me he cuestionado Wolfango, porqué no me escogieron a mi? He pensando en los pros y contras de la adopción de Pino, y sigo espantada por la decisión infame de negarme custoria final del canino. 

Viene el pensamiento con destellos infantiles de encargarle al destino un hijo, una hija, un ser a quién amar y poder cuidar el resto de mis días, pero soy muy joven para ser madre y muy vieja para ser tía; me explico? Ay Wolfango, qué complicado. Al final no sé quién cuidaría de quién, por eso pues, quiero un perro. Que cómo comparo un hijo con un perro? Fácil, Wolfango, me conoces, soy el tipo de persona que valora más una vida animal que una vida humana y tengo mis razones y son tan válidas como cualquiera.

Me he vuelto mala Wolfango, mala con la gente y con la vida, siempre con una sonrisa retorcida en los labios, alegrándome de sandeces y cantando "Mala" de Liliana Felipe en toda situación y a todo pulmón, revoloteando a las palomas en las manhanas y a mis vecinos en las tardes... Y dice:


Mala porque no me quieres  

mala porque no me tocas 


mala porque tienes boca


mala cuando te conviene


mala como la mentira el mal aliento y el estreñimiento


Mala como la censura como rata pelona en la basura

mala como la miseria como foto de licencia

mala como firma de Santana como pegarle a la nana 

mala como la Triquina mala mala y asesina 

mala como las arañas mala y con todas las mañas 

mala como el orden la decencia como la buena conciencia mala por donde la miren 

mala como una endodoncia mala como clavo chato 

mala como película checa mala como caldo frío 

mala como fin de siglo

mala por naturaleza de los pies a la cabeza mala, mala, mala, mala pero que bonita chingaos!!



Y a pesar de que hay un final feliz, soy otra Wolfango!, mas grande, más segura, menos tímida, más retraída (aunque se contradiga), soy yo, pero otra, soy otra, pero yo, entiedes? Puedo soportar todo, o puedo sentarme en una esquina y llorar pensando en lo que debí y no debí hacer... Puedo darme el lujo de envolverme de pies a cabeza y colgarme en un árbol como una pupa, nacer después y reinventarme de nuevo! Es complicado Wolfango, y nadie me entiende, por eso te escribo, para ver si hay algo en tu basto y estúpido repertorio de palabras y consejos que pueda ayudarme a entender mi maldad, mi bondad y toda esa gama de cosas que uno siente mientras atraviesa esto, esto de ser adulto e intentar entenderse sin enterrarse en el intento.


Así que Wolfango, por esta vez, no me decepciones.