2 oct. 2013

Reflexión de octubre



Qué grave che.

Tengo los sesos blandos y las yemas de los dedos entumecidas por no escribir sobre lo que acaece en mi vida y por andar callando -tanto tiempo- lo que siento y pienso sobre esta cosa loca de los blogs, el anonimato, la popularidad y la crítica misma.

Me puse a ver blogs de amigos antiguos, amigos que jamás llegué a conocer aunque me moría de ganas, amigos de los que en algún momento me enamoré (si, la Camélida se enamora bien facilito) y pues toda esa vaina. Qué será de sus vidas? Uno de ellos publicó más de un libro (ovación de pie) y el otro (de quien me enamoré full) hizo su última entrada en 2010 (genial por cierto) y después desapareció. Quizás se aburrió y ahora no se ocupa de su hobby tan viejo, o quizás esa enfermedad infame se lo llevó, no sé y no quiero saber, porque si es que me entero de que se me murió realmente me tocará hacer un duelo y componerme como buena Camélida pero como ando tan baja de defensas, prefiero no hacer suposiciones.

Crecemos como personas, crecemos como fanáticos, como amantes, como trabajadores, como habitantes en este círculo enorme que nos sostiene la vida.
Se nos arrebatan los huesos con noticias terribles y se nos disparata el alma cuando no podemos hacer nada para cambiar destinos desafortunados. Nos ponemos felices y reaccionamos con emoción cuando ocurren cosas que nos alegran: nacimientos, promociones, placeres carnales y espirituales, en si, ser ser humano.
Pero... Y qué hago con ese hueco de sentimientos encontrados cuando sé que a un amigo blogger le va bien y que posiblemente el otro amigo blogger esta muerto; qué hago con esa sensación de mierda de no poder hacer absolutamente nada? Sólo echarme al piso y arrastrame hasta la cama, donde seguiré pensando en ambos individuos, en su suerte, en su vida y contemplare la mía, entera en litio y con muchas reservas?
Me fumaré un cigarro con mi companera de piso, le contaré trivialidades sobre "dos conocidos", que no sé en qué andan y ella responderá con evasivas y me confesará sus planes de viaje del día siguiente? 

Qué hago con esa puta sensación??

Quisiera poder haber estado en la presentación de tu libro, quisiera poder haberte felicitado en ocho idiomas y alegrarme por tus logros con ese recelo inevitable que sentiría al ver tu obra en papel, desprendiendo ese olor sublime a imprenta que impregna mis suenos...

Quisera haber podido sostener tu mano en los tratamientos de quimio, quisiera poder haber rozado tus labios con los míos para que veas lo obvio de mis sentimientos... Carajo, ahora estás muerto?

Eso de ser la Camélida y haber rehusado conocerlos a ambos por miedos fortuitos y poca autoestima, esos momentos que hubiera anorado pasar entre los brazosde ambos ya pasaron.

Por un lado se que tu, en Santa Cruz estás feliz, celebrando tu logro, tus cinco minutos de fama y hoy puedo decir que no estoy enamorada de ti (río). Pero de ti, el que está en Cochabamba, sino estás en casa estás en un panteón y si no estás en un panteón observas lo que pasa desde una urna. Hoy me arrepiento el no haber estado más para ti, el haber querido ser más una inalcanzable fanstaía para alimentar los suenos de ambos, y al final, terminar con esa sensación de: "porque"?

A ambos les pido perdón. Me persigno sin hacer la mímica y sin creer realmente el porqué de la persignación, y dentro de mi espero poder -algún día- reunirme con ambos y decirles cómo me hicieron sentir una vez. Como los quise y como fantasee con la idea de que fueran míos, pero ahora con un beso en el aire me despido porque "ese tiempo ya pasó" hoy tengo una nueva vida y ustedes otra y así, así continúa las risas, los llantos, los arrepentimientos, en fin, la vida.

Carajo que los quise.

*Pido disculpas por la falta de enies y signos de admiración y comprensión, este teclado ario no los tiene.