18 abr. 2013

Poema incompleto para ti



"Mientras las palabras me camuflen no tendré miedo a nada" 


Con esa frase ideal comencé a vivir lo que me resta de vida.

Restos de piel y huesos soy, en la esquina justiciera donde, ante la indiferencia de los pasantes me mimetizo entre voces, suspiros, pasos silenciosos y risas de algunos.

Sigo pensando en ese día en el que sin querer me decías que me amabas, o que al menos eso creías.

Hoy me represento a mi misma, insegura del todo, sobre tus blandas palabras que en un susurro han dejado el lado más burdo de tus dedos, tus uñas, los pelos en tu pecho y tu barba que me encanta.

¿Se supone entonces, que debo invocar las palabras descritas para sentir que eres de mi pertenencia? Que no importe noche ni día, nuestras lenguas siempre ávidas de impaciencia por no poder decir lo preciso, lo exacto, lo que cada uno necesita oír y entender.

Que se me caigan los dientes y las muelas. Que mis uñas se desprendan como escamas si no me amas...
Que el azul de tus ojos lapide los míos marrones, que por ti lloran y por ti vigilan el futuro. Que nuestros pies ya no se encuentren debajo de los bancos de los parques y las plazas y que nuestras manos no se toquen en lo que queda de playa, pues se supone que esto dure, que sea lo que buscaba, lo que anhelaba en alguien nuevo y diferente.

Tu peor virtud es ser bueno, y tu mejor defecto es la frialdad con la que ves las cosas. Cuidado que te congeles de adentro para afuera y no tengas más oportunidades de redimirte en primavera.