21 dic. 2009

Números (uno)

  1. Debo admitir que este es el mismísimo formato que utiliza Juan Terranova en: “Mi Nombre es Rufus”, mas no me importa; Terranova: ¡demándame! Además, cabe recalcar que hubo alguien antes que este individuo (Terranova), en  utilizar la misma conformación.
  2. El 2002 fue mi primer intento de suicidio; salió mal.
  3. El 2001 tenía una familia; hoy no.
  4. Tuve una pérdida gemelar entre 1999 y el 2000, fue entre diciembre y enero, no me acuerdo exactamente cuándo.
  5. Hace seis meses que no mato a nadie.
  6. La primera vez que maté, tenía 14 años.
  7. Tenía 14 años en 1985, o sea, nací por el ’71, lo que me da un margen para intentar engañarlos.
  8. Lo que se escribe en este post -o en este  blog-  es, como el inicio lo indica; “realismo irreal, lo demás es invento” (o eso espero).
  9. Comencé torturando gatos y perros. Esperaba que fueran bebés para así hacer más real el asunto.
  10. Cuando lapidé al primer tipo, fue medio que en defensa propia. Jalé mucha Coca, ehh una cosa lleva a la otra…
  11. Los balazos no suenan “bang”.
  12. Me gusta bailar música árabe y ver cómo se mueve el aro de mi ombligo, a pesar de lo poco atlético que luzca mi vientre.
  13. Soy adicta a la Heroína. Me gusta más fumarla, eso de las agujas no es mucho lo mío.
  14. Prefiero mil veces matar a una persona antes de acostarme por plata, pero…, ya lo dije y lo repito: hace seis meses que no mato a nadie. Hace 6 meses y 2 semanas que no tengo sexo con nadie.
  15. Una época, estaba segura de que tenía VIH.
  16. Arce era el amor de mi vida. Solamente hice el amor con él, lo demás era lúdico ejercicio estacional.
  17. Tengo una alfombra con cabeza de oso.
  18. Que te saquen 700 mililitros de sangre te deja bastante debilitada, considerando que lo normal son solamente 500. La paga es lo interesante.
  19. Vomitar bilis es el día a día de mis días.
  20. Arce escribía haikus. No de los mejores, pero sí me dedicó algunos; los mejores de mi vida.
  21. Dormir entre la arena húmeda con algunos canes, es menos trágico de lo que suena.
  22. Hace dos días que no encuentro venas decentes en mis brazos.
  23. ¿Han visto Requiem for a Dream?
  24. La gasolina sabe a químico.
  25. La gasolina está compuesta por químicos.
  26. No me gusta la gasolina.
  27. Los psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas -son- una pérdida de tiempo.
  28. Siempre quise viajar a Cuba.
  29. Arce fue a Cuba dos veces.
  30. No me asustan los fantasmas.
  31. Cuando era niña, mi abuelo me violaba sin saber que yo sabía; -es decir-, él pensaba que yo pensaba que era un juego.
  32. Nunca supe con certeza si es que mi abuela sabía sobre estos vejámenes -lo mismo da-.
  33. Si, me he prostituido por unos gramos de Coca o una dosis de Heroína. ¿Tú no?
  34. Cuando apliqué para la Ayuda Social me ignoraron. No sé si por la pinta de puta que me gasto, o porque no les dio la gana.
  35. Quería tener hijos, muchos. Ya no.
  36. Cuando supe que no portaba el virus del VIH, corrí a contárselo a Arce. No me creyó.
  37. Solamente me he enamorado una vez, ya se los conté.
  38. Con más de 30 años en mi espalda, a veces amanezco más joven, a veces más vieja, a veces parezco de mi edad, y a veces no existo.
  39. Fumo cigarrillos Camel.
  40. Me gusta el olor de canela en su piel.
  41. ¿Qué es la posesión de cocaína? Eso fue  lo que le pregunté a un policía y no supo qué responder exactamente.
  42. A veces creo que soy mucho más inteligente de lo que creen -incluso de lo que Arce cree-, pero luego me inyecto y se va la narcisa inclinación.
  43. Odio esta época. Por eso me voy.
  44. Estoy feliz porque pronto voy a leer mucho de Chejov.
  45. Comics: ¿literatura liviana o pesada? He ahí el dilema.                                                                                                                                            


6 dic. 2009

Pseudo Reflexión Política de Verano

Noviembre y diciembre, han sido meses atroces para mi persona. He terminado el semestre (comienzo finales la próxima semana), pero digamos que lo denso de lo denso, ya pasó.

Preámbulo: 

He culminado con éxito un curso de actuación en la única escuela de cine (seria) de mi ciudad, así que ahora estoy lista pa’ irme a Hollywood y quitarle papeles a Natalie Portman, Rachel Weisz, Alicia Keys y Norah Jones -entre otras-.

Razón del post: 

El asunto -hoy-, es así: son las 11:20 de la mañana y tengo que ir a votar por mi candidato y/o partido favorito y si bien siempre me he considerado de centro izquierda, hoy por hoy, no sé qué hacer.

En estos meses, no me he nutrido sobre ningún plan que ofrezcan los candidatos; y no soy del MAS (Movimiento Al Socialismo). Ohhh, arriba dije que me considero de centro izquierda, ¿no?, pero bueno, pasa que ahora el MAS, liderado por Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera, se ha vuelto en una suerte de mounstro comunista wannabe. Duele escribir sobre algo o alguien (alguienes) en los que creía. Uhh, no sé. No sé. No voy a meterme a hablar sobre lo bueno y malo que haya hecho el actual Gobierno, o sobre la doctrina que hoy por hoy intentan inyectar a jóvenes pseudos comunistas como yo (como yo hace tres años). ¡Basta ya! Igual el MAS volverá a salir reelecto y una de dos: mejoramos o empeoramos.


 ¡ya ganamos, waway!


 
Ahora, hablemos un poquito sobre el PPB-CN (Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional). Éste partido, liderado por el Capitán Manfred Reyes Villa y Leopoldo Fernández, es; sin duda, el frente opositor más fuerte que tiene el MAS. Personalmente no votaré por ninguno de estos dos partidos; el PPB-CN es de ultra derecha y el MAS de ultra izquierda… ¡los extremos son malos! Sin mencionar -además- las chanchadas en las que Reyes Villa, Morales y Lineras han estado involucrados, el único que se salva (y lo digo de una manera bien light) ¡juá! Es Leopoldo Fernández.

Sería mucho trabajo copiar y pegar racimos de lo que los candidatos nos ofrecen, de las fechorías que han hecho, de lo rescatable y de lo vomitable de los mismos…, es mucho, y honestamente, no me gusta discutir sobre política; este post solamente lo escribo con el afán de retrasar mi visita a las urnas electorales, puesto que no sé por quién votar (claro está que no votaré ni por el MAS ni por PPB-CN).


Si no ganamos..., ¡me voy de aquí!


Restan algo así como seis candidatos, pero solamente mencionaré tres; los dos ya mencionados y sobre el único que me convence y que -eventualmente- será el que se lleve mi voto. Él es: Samuel Doria Medina; a continuación una pequeña reseña sobre este amable señor cara de Oso Yogi.



¡Voten por mí! ¡Soy el más buen tipo!


SOY SAMUEL DORIA MEDINA

"Nací en La Paz, el 4 de diciembre, de 1958.
Mis Padres son Samuel, quien nació en Chuquisaca y Yolanda, quien es potosina.
Crecí junto a mis seis hermanas en Oruro.
En 1977 empecé mis estudios universitarios en Bolivia, pero en 1980 la dictadura cerró la Universidad Católica Boliviana y tuve que irme a Estados Unidos a terminar mis estudios hasta 1981. Después, en 1982, tuve la oportunidad de ir al London School of Economics, en Inglaterra, para hacer una especialidad en Desarrollo Económico y en Finanzas Públicas en 1983.
Desde 1989 mi familia es dueña de la empresa SOBOCE, una empresa que genera más de 1000 empleos directos y 5000 indirectos en Bolivia.
Desde 1995 SOBOCE junto con mi persona, hemos invertido mucho dinero a programas de solidaridad y emprendimientos, beneficiando a 228,264 personas. Por ejemplo; el Proyecto de Anatina Toys genera mayores oportunidades para el talento de los artesanos bolivianos en la producción y comercialización de juguetes artesanales.
En 1983 me casé con Nidia y tenemos cinco hijos: Sandra, Samuel, Fabián, Adrián y Ezequiel.
Hoy en día estoy viajando por todos los rincones del país, para escuchar a las familias sobre las preocupaciones que tienen y también, para trabajar juntos en un programa que ayude a crear nuevas oportunidades económicas para las familias bolivianas.
Yo estoy comprometido con Bolivia, y sé que unidos, pondremos Bolivia a trabajar".


Fuente: www.samuel.bo/?page_id=3 (reescrito por mí).


Entonces..., queridos lectores, habíendoles dejado un pedacito sobre mi candidato favorito: Samuel, quien representa a: UN (Unidad Nacional), debeo añadir que no solamente le creo a este hombre, sino que si es que llegara a realizarce una coalisión entre UN y el MAS, no estaría descontenta, creo que habría cierto equilibrio, y eso es lo que necesitamos (pienso yo).

   

"Soy un buen tipo"

Así queridos, con esta pequeña reflexión política de verano me despido... Que gane quién gane, que sea para el bien de todos los bolivianos y bolivianas..., quisiera extenderme más, pero toca ir a comer y luego a las urnas..., además no los quiero aburrir con política, no, no. ¡Nunca más!

 

 

4 dic. 2009

Desgatada Gata

Los ojos le duelen por los surcos que las lágrimas le han marcado los centímetros secos de piel reptilosa.

Siente náuseas y miedo. Náuseas por el bagaje alcohólico que lleva en sus entrañas desde hace ya varios días y miedo de sí misma por proyectar lo improyectable… “¿qué pretendes?” es cuestionada por el Señor Lobo.

Si tuviera un arma, seguramente no la usaría. No le gusta el sonido del impacto balístico cuando se estrella en tejido muscular, grasoso (gracioso), óseo, peludo y/o felpudo. El “toc” del impacto balero en los huesos bovinos le recuerda a esos días en los que faenar a una res ¡era lo más divertido del mundo! Luego, -claro- supo que las vacas voluminosas no volvían a su cuero ni que la sangrecita se posaba en las venitas, arterias, nervios y demás recovecos del gran animalote. En su mente se rebobinaba el momento del golpe, la herida tenaz en el cuello, la evacuada sanguínea abismal -tipo The Shinning- dos ascensores repletos de plasma, plaquetas, glóbulos blancos, rojos, azules y amarillos… ¿azules y amarillos?

Aja.

“Pobres vaquitas”, -se repite ahora-, toda vez que mira esos tazones con colores vacunos; ceniceros, platos, cubiertos, sábanas, colchas, almohadones, ropa… ¿quién se viste de vaca? -Yo-. Dice. “Pero si ellos no eran vacos(entiéndase por toro y vaca). Eran más bien, una suerte de un gran, gran, gran, GRAN deutscher Wolf, und einer kleine Katze.                                                 
                                                                      
  Heil Wolf!

Se remonta al momento de: “¿y si tuviera un arma?” No la usaría. “¿Y el bate espeluznante?” No. Ese bate ya fue. “¿El cuchillote?” Ay, no. No, no, no.

No puede hacerlo; la cobardía y poca histeria (que antes saltara a borbotones), la han abandonado. La han dejado. “Me rindo” -dice-.

Al final ¿qué es empujar al lobo por las escaleras? Es demasiado ágil, mostraría sus fauces antes del embiste físico o psicológico. Es demasiado fuerte, y en más de 120 años, no se le ha movido un pelo de la tupida cabeza, solamente porque se cree más fuerte que ella. Y ella lo acepta. Y la gata también lo acepta… Las cuatro gatitas se resignan, el lobito lobezno…, a él le da igual. La conflictiva del show es la quinta gata. Gata-gata. Rara gata, no existen de esas y no deberían existir. Modelo de gata patentada el ’83. No se encontraron más ejemplares… y lejos de ser una gata feliz por ser una gata única, se siente desmoralizada, desmotivada, desgarrada, desganada, desgatada…, sí, desgatada la pobre gata.

Y la idea sigue, ¡ronda! ¿9 milímetros? No. ¿Machete aus Vietnam? No. ¿Bate de Cuerámo o Nogal? No. Ni sabe dónde está.

Estoicismo pues entonces. La quinta gata se resigna, y una vez más supura gotas horrendas y los surcos se hunden más y más. Siente que a veces se puede ver hasta el otro lado. Pero no. Sabe que miente -se miente- a sí misma, solamente para durar un poco más. ¿Dónde? ¿Durar dónde?



Acá.


29 nov. 2009

Pequeñas delicias de la vida conyugal



-         Colguemos el cuadro de A Garota de Ipanema en el rincón azul.
-         ¿No iba a ser guindo? ¿Guindo y terracota?
-         Aja, pero es que el marco del cuadro va más con azul. Te escribí eso en el mail, ¿no te acuerdas? Dijiste que no importaba el color al final…
-         No, dije que el color no importaba, mientras lo aprobáramos los dos. Yo nunca aprobé azul.
-         Yo nunca aprobé guindo…, ni terracota.
-         El guindo estaba fuera de discusión, desde hace más de tres años.
-         Hace tres años, me gustaba el guindo.
-         ¿Ya no te gusta?
-         No es que no me guste, es que ahora me parece que el azul quedaría mejor.
-         ¿Por qué no el guindo?
-         Porque lo vi en una revista, y no me gusta cómo queda.
-         ¿Qué revista?
-         Una.
-         ¿Cuándo?, ¿y porqué no vi la foto yo también?
-         Hmm… ¿No sé?
-         Ya, ¿entonces porque viste en una revista que no te gusta el guindo, decidiste -tú sola- cambiar de guindo a azul?
-         Vos estabas en Sussex.
-         ¿Y?
-         Y eso, estabas ocupado, -como siempre-.
-         ¿Qué? ¡La ocupada toda la vida eres vos! Te dije mil veces de ir a Ikea en Dusseldorf cuando estaban haciendo la venta de invierno; -no te dio la gana-, y lógico, yo no me fui sólo a Ikea para comprar lo que a mí me pareciera, ¿no?
-         Era que vayas pues.
-         ¿Qué te acontece? ¡Así no son las cosas! Se supone que tenemos que decidir juntos, pero tal parece que la pared ya es azul.
-         No. Y bueno, si tanto te fatiga, que sea guinda, rosada, anaranjada o café; me da igual.
-         ¡¿Qué te pasa?!
-         Absolutamente nada.

Te tocas la barba, me miras y sonríes con ironía, no crees que está pasando.

     -     Honestamente…, me da igual. Igual siempre terminas haciendo lo que te da la gana.
    -   ¿Yo? ¿Yo hago lo que me da la gana? ¿Quién se fue a Tenerife hace un mes para conocer a un     desconocido? ¿Quién se fue DOS, no una sino DOS veces a Lyon a comprar literatura barata que resultó ser más cara que la mierda? ¿Ahh?
      -   ¡Ja! No lo puedo creer. ¡Haz lo que quieras!

Pienso… “Como siempre” ¿cómo siempre?

     -   Hey. Basta…, puede esperar. Dame el cuadro, el marco es combinable con azul, guindo, amarillo, naranja o rosado… ¿No ves el marco?
       -    Sí, lo veo.

Caminas unos metros. Buscas el disco en cuestión, lo insertas en el equipo de música y las primeras notan comienzan a asomarse.

Abro la mejor botella de vino (from Portugal, yeah baby), saco dos copas (those brazilian ones, amazing)!!  Te miro mientras intento descorchar la botella, las disculpas otorgadas flotan en el aire.

      -    Te amo.
      -    Yo a ti, ¿bailamos?
      -    Sí, ¿luego me haces el amor?
      -    Por supuesto…


Olha, que coisa mais linda, mais cheia de
graça, é ela, menina, que vem e que
passa, num doce balanço, a caminho do mar.
Moça do corpo dourado, do sol de Ipanema, o
seu balançado é mais que um poema
é a coisa mais linda que eu já vi
passar...


2 nov. 2009

Feliz día de los muertos!!

El olor a mierda de gato es el menor de mis problemas.
Tengo que pensar -pensar claro-, y hacerlo rápido.
De repente me veo reflejada como la protagonista antagónica de todas las películas de horror que he visto hasta ahora; quiero ser -soy- la verduga en cuestión; la única diferencia es que ésto no es una película, tampoco un simulacro, sino que me está pasando.

Siempre me he jactado de tener un humor pulcro a la hora de elegir víctimas imaginarias. No lo hago al azar, es toda una ciencia. En mi imaginario, yo soy la buena, aunque a veces la mala; o mejor entiéndase que soy la mala pero para el resto soy la buena porque nunca me van a descubrir. Way too good to be true.

Dos víctimas. No, yo soy la víctima, ellos solamente pagaron por lo que me hicieron a mí -y a los demás-.

A Gustavo siempre le gustaron los gatos. Prefería los arrabaleros, los criollos, esos como atigrados, casi tan fieles como perros. Muchas veces se quedaba debajo de la lluvia cerca de una gata del vecindario; intentando convencerla de que entre a la casa. Nunca lo logró, la gata al final se murió.
Miguel -en cambio- era más entregado a los perros. Tenía dos pointers, como una suerte de tradición barbárica familiar. En ciertas épocas del año, cargaba a los dos canes en su camioneta y se los llevaba a cazar perdices. 
Miguel y Gustavo pueden ser hermanos, mas no se parecía en nada físicamente, ¿o sí? No sé, no me importa.

Como pseudo novia de ambos, han habido temporadas en que los tuve a los dos comiendo de mi mano. Al principio no concebía cómo era posible que los hermanitos me compartieran; lógico, me sentía superior a todas las chotitas con las que estuvieron o estarían, pues YO estaba con ambos.
Lejos de sentirme utilizada, me sentía dominante -no dominada-. Hacer el amor con ambos el mismo día era extraordinario! Nunca accedí a hacer un trío, (ellos querían), pero yo no, "no es mi estilo", les repetía, pero las veces de “en la mañana con Tavo y en la noche con Miguel” eran espectaculares. Ya, ya. Voy al grano.

Hace unas semanas, éstos imbéciles decidieron violarme ¿puedo utilizar el término? Supongo que sí. Me violaron entre los dos, tengo flashes violentos que calmo con ampolletas intramusculares de Valium y a veces con ron… Nadie me creyó. -Es que tampoco se lo conté a nadie-, porque todos saben que me tiré a los dos hermanitos; entonces es poco coherente “denunciarlos”. Creo que ahí es donde comenzó mi descenso al Averno del lado más oscuro de mi ser… Llegué a odiarme de tal manera, que al no saber cómo canalizar el odio a mi misma y a mis abusadores, comencé a ingeniar ideas espectaculares de muertes súbitas.

Primero los pointers; Miguel pensó que los envenenó algún vecino -los perrotes siempre ladraban y molestaban a todo el vecindario-. “Oh, oh, qué pena, qué horror, enterremos a los canes antes de que comience el mal olor”… convertí esa frase en una canción que me duró dieciocho días exactos. Luego pensé en cómo deshacerme de los gatos…, me daba algo de pena porque me gustaban y eran chicos -excepto por la madre de los tres que caminaba sigilosa por todo lado-, además, Gustavo siempre fue “el bueno” y Miguel el…, no malo, pero digamos que sí el estúpido.

Una tarde, echados yo y Miguel en su cama lo consolé diciéndole que podía conseguirse nuevos pointers. Miguel se enojó tanto que no quiso coger de nuevo “your lost”. ¿Rechazarme a mí? -pensé-.
Yo maquinaba qué hacer. Visitaba mi Averno personal todos los días para llegar a alguna conclusión. Matarle los perros a Miguel y los gatos a Gustavo, no me devolvería los días tranquilos en que me cogía a ambos hermanos; la sensación de haber sido violada por ambos me remordía entera y despertaba en mí deseos oscuros…, muy oscuros. Es que más allá del simple hecho de que consiguieron lo que buscaban, no aceptaba -no acepto- el hecho de que me hayan violado. Hijos de puta.

Ahora, en este momento pienso; en cómo fui tan idiota al seguir con ellos después de lo que pasó! Si bien nadie hubiese creído mi versión de que en efecto yo fui la víctima; tal vez hubiese podido -al menos- bajarle los humos a los hermanitos hacíendolos mierda por un tiempo…, pero es tarde, es tarde, y al sentir el olor de la mierda de gato por toda la casa me cuestiono sobre qué es lo correcto y qué no…, qué fue, qué no fue…, qué hice, qué hicieron.

¿Qué pensará mi mamá? ¿Mi papá? ¡Mi hermano tendrá que volver de Inglaterra para consolarme! ¿O se quedará allá por la vergüenza?
Estigmatizados ya estamos!!! Estoy… Cuando entre la policía y vea a los hermanitos con balazos certeros en sus vacíos cráneos… ¿qué pensarán? Las almohadas de plumas están llenas de tejido…, nervioso, muscular, sanguíneo… No sé porqué Gustavo sangró menos que Miguel, si básicamente el balazo fue en el mismo lugar. Nuca vs. Nuca = bien muertos. Es que la que se hueveó fui yo! No sé qué pensé. Los cuerpos huelen mal, los ojos de ambos están hinchados y no sé qué huele peor… ¿los putrefactos cuerpos? ¿O la putrefacta mierda de los gatos? Y no paran de maullar. ¡Venga que los ahogo! No, no. Muy macabra sería la escena…, dos cuerpos masculinos que llevan más de siete días muertos, ¿y cuatro gatos ahogados? Hey, I’m not that evil. Enfatizo el “that”, porque Miguel y Gustavo merecían la muerte. Más que los pointers y -por supuesto- más que los gatos no tan alcúrnicos como su occiso dueño.

¿Qué hago? ¿Llamo a la policía? ¿Quemo la casa? ¿Descuartizo los cadáveres y los entierro con los perros? -No, qué asco-.

¿Me pego un tiro? No. ¡Cómo pues! Cuando llegue la policía van a encontrar dos cadáveres de dos tipos, descompuestos hace más de una semana, y el cadáver de una mina con unas 48 horas de descomposición? No way! Ahí atan cabos y seguro salen con que los maté yo…, la mierda, ¿y mis viejos?, ¿mis amigas?, ¿mi hermano? Estoy cagada.

¿A quién le echo la culpa? ¿Alego demencia?

¡Ya sé!, hmm no, mejor no.

Por eso digo…, en éste momento, el olor a mierda de gato es el último de mis problemas…






20 oct. 2009

De la ingratitud y otros males

Sería coherente y convincente escribirle una carta a Wolfango; pero como este animalito anda por los aires, prefiero no más escribir una perorata del "porqué" de mi ingratitud bloggera y otros males.

Once lectores tengo. Once fans incondicionales (mentira), que me siguen (mentira) y que me aman (mentira); pasa pues, que su majestá Camélida de las Flores, anda sumida en una nube escrupulosamente ortodoxa y sin vuelta atrás de la enfermedad más alucinante del mundo; estoy enamorada, i'm in love, ich bin verliebt y bueno, vayan y traduzcan ustedes en otros dialectos…, el estar enamorada (o) suena bien en cualquier idioma.

Parezco estúpida -en serio-. ¡Nunca me llegó el amor así! A sopapo limpio.
Pensé que a lo mejor era amor -del bueno- pero no como “el amor” que viví atrás…, como que uno se aferra de lo antiguo y predominante; -solamente- porque tiene miedo a morir de amor… “Sólo los giles mueren de amor” -Oscar Brie- fue una de mis frases de cabecera por mucho tiempo, hoy la erradico. ¿Cómo voy a morir de amor? ¡¡¡Yo vivo de amor!!!! Respiro amor, exhalo amor, despierto amor, canto amor y eso; queridos camélida seguidores; me convierte en una estúpida fémina vulnerable enferma, embriagada y sobredosificada de amor…

Ya saben (los que me siguen de cerca), que andaba hace bastante buscando estabilidad y alguien que me ame snif, ¿porqué es tan difícil encontrar a alguien? ¡NADA! Me respondo no más con la mera afirmación de que a veces Dios (o el de arriba) se huevea denso y nos manda huevón tras huevón -solamente- para quitarnos la fe en la humanidad, hasta que se hastía de nuestro sufrimiento latino y ¡¡zaz!! Nos manda a “esa” persona…, jajaja ¡¡qué ñoña!! Si dejan de leer este post (o este blog) y se van a vomitar, juro que los entiendo…, mas sepan amigos/as míos, que este sentimiento es la cosa más increíble, satisfactoria, hermosa, deliciosa, avasallante, ahogante, pura, inexplicable y demás verbos entendidos, que un ser humano pueda sentir… ¡¡¡Así que propongo un brindis!!! Qué viva yo y mi amado, que viva Asesino y su amada y que vivan ustedes; los que tienen ovejita a su lado y los que no! Que viva la vida!!!!!

Y para terminar…, disculpen por este post, i might take off a while, thus i’m in love and i just can’t think right.

Camélida Feliz

PD: pásense pues por mi otro blog (vayan a mi perfil) se llama: FACKAFF 
Que la fuerza los acompañe.

 



13 oct. 2009

Que el sol no se atreva a marcarte la piel como si fueras de su feudo, ni que la lluvia moje tu pelo y te engendre frío.


Que la luna no se atreva a despertarte en las madrugadas por su luz tenue y a veces cegadora, que no pretenda -ni por un instante- llevarse tus momentos.


Que las piedras no osen interponerse en tu camino -bajo ningún concepto-, no porque no sepan quién eres tienen tal privilegio.


Que los tonos rojos y blancos, matices de negros; sepan hoy y ahora que tienes un amuleto. La conspiración de colores, esta vez ha muerto; que todas las heridas que te has hecho sean ahora llagas mías, compartidas, presumidas y por sobre todo que sean tuyas y mías.


Que las lesiones marcadas por todos sus silencios sean ahora anuladas por nuevos comienzos; raíces clavadas desde tu primera hasta tu última vértebra; agotadas, raíces que ahora callan, pero que poco a poco se clavan en ti, en mí, en nuestras alas.


Que las palabras no se atrevan a hablarte, primero ellas -deben- escucharte; que las hojas de los libros den mil vueltas, hasta que se den por vencidas y te hagan una reverencia…


Que nada ni nadie pretenda mirarte, juzgarte, besarte…, ahora eres mío y tuyo es mi arte.


Que nada ni nadie pretenda lastimarte, tocarte, hablarte…, ahora eres mío y tuyo es mi mensaje…, mis dones, mi sangre, mi vida y mis calambres.




…”lista, precisa, bonita, alerta y fundamentalmente equilibrada”…


¡Existe, porque tú existes!






*Cita: L. R.

6 oct. 2009

Trastocada Yo

Trastocada:

Toda la noche ha soñado con el sonido de los nueve mil cuchillos y navajas siendo afilados contra la pared mestiza.

Se ha despertado sobresaltada por la excitación y el morbo que le provoca el sonido del filo de las mismas; las chispas musicales que se desgarran del brillo del macizo acero.

Es la madrugada y no ha podido conciliar el sueño, entonces se ha levantado para tomar café. -Toma café-, se acuesta de nuevo.




Basta.



Se ha levantado, se ha confinado en el baño, muchas palabras de placer ha propagado y decide -bien-, bañarse entre pelajes y agua color chocolate.

Comienza su faena, el filo de las navajas la espera, es casi tan increíble como montarse en estrellas!! No, no tanto, o tal vez!

Primer cogote blanqueado, olor a lavanda, se filtra por sus narices con un rastro de barba…, toma el pescuezo firme, siente la traquea, saliva tibia que todavía desfila por su frágil garganta y en menos de cuatro segundos sus manos se inundan del tibísimo líquido potencial de sus entrañas.



-NO…, de las entrañas del cuello olor a lavanda-.



Siguiente!!! Negra azabache, pequeña como rata, no pesa más de tres kilos y ya tiene barba! Zaz! Primer navajaso; rebanada la oreja derecha; ¿cómo escuchará a Neil Diamond ahora? -Demasiado tiempo, la otra oreja ya ha sido de su base saqueada-.
Obesita y enana, corretea sin ganas, sus orejas sangran y le nublan el alma! Pero ella la sigue; tiene otra navaja, más fila, más brillante, es hasta elegante! Con un certero corte le ha rebanado la cola diminuta; cosita peluda que todavía reacciona a acciones humanas…

Corre, se esconde, le duelen las patas, está envuelta en sangre y vomita con ganas! Bajo la cama de metal oxidado se siente tan débil, siente que se duerme; -no-, tal vez sólo es la muerte.

Siguiente!!! Felino zopenco que ha venido a caer a sus garras, los dientes los tiene entre sus entrañas, corta la cola en un solo movimiento, escupe palabras y luego lamentos! El gato escapa no se dónde, no sé cómo, mas escapa.

Siguente!!! Bicho enrulado en matices de bronce, toma sus pelos como si fueran dos postes; los jala y los mutila, sus ojitos se petrifican, sabe que ha llegado el momento de decir adiós a su hordita…, certero el corte, en plena cabeza, el hueso no sede, solo lo alimenta, fugaces miradas de odio en colores el shock es tremendo, vomita canciones.

Manos rojas/guindas. Olor a pulmón, sangre ultra viscosa se filtra en sus pies; uñas rojísimas -como si fuera una diva- sonrisa maliciosa “es simplemente una cría”; objeto del deseo para esta manía, trastocada como le dicen, que no se queja ni se enfría…

Orgasmo lúdico de sangre en sus pies, rodillas, manos y codos! Se siente tan bien?! Lo ha superado! Hocicos chiquitos y grandes dan vuelta al manzano, huele a podrido y no es tan sano.

Trastocada yo, trastocadísima yo…, me embriago con el sonido de las navajas fulminantes que cantan mi canción, “mañana comenzamos con otro montón, al final se merecen eso por lo que son”…, “yo he parido!! No es estético pero es real, cicatrices surcan toda mi humanidad; entonces porqué ellos no”?



Trastocada yo.



4 oct. 2009

Mentitas

En más o menos cuatro mil minutos todo ha pasado. Miradas furtivas y palabras entre susurros, besos imaginarios enigmáticos y temáticos.

Mil millones de minutos atrás; las mismas miradas furtivas, similares palabras susurrantes, tabúes extraordinarios que ninguno confesara a nadie, porque a nadie pareciera importarle…, al final; ¿a quién le importa en realidad?

Gigantescas alas los separan y no se han dado cuenta.                                       ERROR
 -ya se han dado cuenta-.

Muchísimos millones de minutos atrás, sin haber miradas furtivas ni palabras entre susurros, mucho menos besos enigmáticos y temáticos, las alas crecían por allá y por acá! Las de él un poco más grandes, las de ella más delicadas y audaces!

Momentos de mediteo feroz varias veces por semana, palabras arrebatadas y rebuscadas al mejor estilo kafkaiano…

Sendos matices de verde han encontrado juntos. Árboles abiertos y cerrados han escalado -o volado, trepado, robado, mascado-…

Momentos fugaces de olor a hierbabuena, conversaciones en La Catedral; sin querer emular –bajo ningún concepto- a Vargas Llosa.
Tedios de tardecita/nochecita, esperando -las dos veces- con ansias el momento de la charla y el café imaginario. Música, drogas, política, libros, libros, libros!!! Cualquier tema es interesante (apasionante) si lo comparten. -Dicese que sí, mil veces sí-.

Patitas juntas, calor abnegado, palabras cruzadas a las cuatro de la mañana…, emoción que levita aún en su espalda.

23 sep. 2009

Ella no cede más

Esta mañana ha abierto los ojos y los ha sentido más secos que nunca. Es decir, su inagotable fuente de lágrimas saladas, al fin cedió al fin.

Entonces se sienta sobre el colchón. Se destapa y bosteza casi con emoción; acaricia la cama, su lado y el lado de él -o el que fuera de él-. Sonríe, pero esta vez no es forzado, siente que por más que quiera, las lágrimas la han abandonado y no nacerán más.

Se echa de nuevo, estira sus articuladas articulaciones; sus huesitos suenan y la llenan de sabiduría ancestral. Se huele el hombro derecho, huele a planta, es que le gustan las plantas.

Se levanta al fin y se mira desde el cuello para abajo, el pijama le estorba y se lo quita, entonces queda desnuda. Mira los tatuajes repartidos por toda su anatomía, cándidos, relajados, ellos saben pero no saben y -honestamente-, ella prefiere que por ahora callen.

Entra al baño, enciende la ducha y guarda las navajas que hubiera comprado; las envuelve en una toalla, las guarda debajo del lavabo, el vapor inunda el cuarto y sus años.

Tibia el agua recorre su hemisferio derecho, hasta que decide hacer partícipe también al izquierdo. Su pelo se entrega al placer del agua tibia, no cierra los ojos, pero no siente molestia alguna por el agua invasora en los mismos. Su cuero cabelludo finalmente cede, con un leve suspiro cierra los ojos, vuelve a abrirlos y comienza a tocarse entera, el agua la envuelve.

Abandona la ducha, dejando vestigios de olor a vainilla y aceite de almendras, toma una bata, se envuelve en la misma y con una pequeña toalla azul, -que a él perteneciera-, seca todo el pelaje que cuelga de su inteligencia.

Entre náyades de vapor, ve su cara de hembra; veintinueve años han dejado pequeñas esferas que mil veces ha detestado, mas hoy las venera. Su boca delgada ya no besa ni es besada, un escalofrío suave la recorre entera. No piensa.

Se agacha y saca la toalla que envuelve las navajas, decide botarlas sin posibilidad de volver a verlas.

Sale del baño, mira su habitación tan vacía, tan sin él, -amenaza de lágrimas una vez más, pero no lo hace, no cede a llorar-.

Se viste ligera, un vestido y una tanga rosada -su color-, se empapa en aromas entre vainilla y clavo de olor; apenas se peina, quiere el pelo desordenado; calza sus abarcas que un amigo le habría regalado, carga la bolsa de playa con una manta, un libro, una revista, bloqueador y sus enormes gafas de sol.

Sale con y sin rumbo, se distrae con el ritmo de los isleños, el color de las mulatas, la música del restaurante mexicano y con todas las parabas que vuelan tan bajo, que prácticamente la invitan a volar junto con ellas, mas no cede, ese día le pertenece. Ese día es ella y de ella, ese día decide darse cuenta de que la vida es bella, de que ella es ella, y de que la isla no sería igual si no fuera por ella.

15 sep. 2009

¿Perdón?

Si tuviera que pedir perdón, tendría que comenzar por pedir disculpas por haber sido parte de esa eyaculación.

Por haberme dejado tildar de imbécil y de mártir encadenada entonando una canción en el comedor, como si fuese gracioso hacer ejercicios de matemáticas sin fundamentación.

Como cuando pretendía hablar inglés en un pseudodialecto creado en mi imaginación, para poder llegar a tener un poder de hegemonización.

O las veces que recogía vestigios de vida en las esquinas y los instalaba en mi espina, hacíendolos parte de mi habitación, incluso de mi respiración.

Las palabras vertidas sobre tu cabeza blanca o sobre la tuya negra, ying yang de emociones, perfecta imperfección.

O cuando pretendía ser la mejor compañera/cómplice existente, pero me importaba más mi lírica entonación, en las noches de bochorno y letargo con un poco de acción.

Noches que a veces inundaba con un llanto silencioso las almohadas partícipes de mi ambición, sin considerar para nada situación.

Días y noches de hierbas alucinógenas que me llevaban a otra dimensión, pretendiendo no estar presente y así no mostrar ninguna emoción.

Viajes truncados por vuelos parados, ingenua adolescente que pretendía que afuera todo era decente, para darse cuenta -después- que lo decente, en realidad, es un estado de ánimo.

Laberintos de materias y clases inconclusas, negaciones políglotas; no, mana, nein, non, no siempre, -siempre- con la misma connotación negativa, el inefable: NO. No (puedo). No (puedes).

Muertes casi exitosas, abortadas a la mitad por conciencias limpias que me vienen a charlar.

Lágrimas de cocodrilo a mi al rededor, sentimientos encontrados llenos de rencor.

Besos recíprocos de mil amantes con la mera afirmación de "ésta vez es distinto, ésta vez no soy yo"..., seguido por frustraciones ancestrales y de mayor ovación.

Cogotes mordidos y ojos cansados de ver mordidas, dedos imbéciles que no se callan, lengua con sed, garganta hueca, el agua se sale y todo comienza.
Pies cansados, muy cansados, es inminente el momento ha llegado.

¿Cansados de qué? Oigo la voz de lo último lindo que he esuchado, de lo último lindo que he leído y además reproducido: "eres una guapetura de 100 pies de altura, pecas de amor, cabello incandescente y rostro angelical...," ¿lo soy? No, más bien pretendo serlo.


*Cita de: Miriana Buss

14 sep. 2009

Querido Wolfango: (cinco)

Solamente escribo porque necesito desahogarme Wolfango. No has respondido la otra carta, tampoco lo esperaba, pero hey, al final de a poco voy perdiendo la fe en ti y en tu tratamiento "a largo plazo".

Te cuento que le hice caso a Freud y a Lacan. Entonces fuí donde uno de sus representantes bolivianos y no me gustó. Se llama Cosme Fulanito* y pues nada, hablé, parlotée, casi lloré pero como que no me sentí del todo cómoda -a pesar del diván del siglo XIX- y luego zaz cholita! La transacción monetaria inefable, salí deprimida y con la cabeza llena de avispas africanas.

Luego me puse a hacer todos los asuntos que debía hacer ese día (muchos); como era el cumple de dos de mis mejores amigas, me puse en campaña para llamar a una (vive en Centro América en un barquito) y la otra pues que vive cerca de mi parcela..., dicho y hecho, me concentré en que todo saliera bien. Salió bien. Pero yo no estoy bien.

Esta semana se definen muchas cosas Wolfango, ni siquiera he tanteado terreno contigo porque me da TERROR que me digas que no estoy haciendo lo correcto. Al final no sé si me importa tu opinión (sin ánimo de ofender), pero es que te has olvidado de mí Wolfango, ni siquiera mereces éstas líneas.

En unos días más voy. Voy y veo y siento y me daré cuenta..., no estoy nerviosa (mentira, claro que lo estoy); es que solamente pretendo ser fuerte! Han pasado dieciocho meses Wolfango! Estoy lista??? Creo que no, pero es algo que tengo que hacer antes de que sea demasiado tarde <- qué cliché más verídico.

Hmm, no sé qué me pasa, y no sé ni porqué te escribo; la falta de inspiración ha llegado para quedarse Wolfango y honestamente no sé qué más hacer (no por andar escribiendo huevadas), sino más bien por no saber qué hacer con ese asunto, con ese otro y todo lo demás.

Y el viaje (el otro) allá, allá. No se hará posible nunca, entonces veo todo cada vez más borroso e imposible, pero no puedo evitar sentirme mal, ¿soy la mala? Capaz. Igual es irrelevante en este momento por razones obvias. Su ausencia se me hace cada vez más inmensa, es como si todo lo que dijera lo haría por decir y no por sentir, entonces -una vez más- me encuentro en el mismo espiral de palabras inventadas intentando levatarme y hacer las cosas "bien" pero..., ¿qué está bien?

Es lo seguro o lo inseguro. Lo convencional o lo nuevo. El pasado o el futuro. ¿Dónde me escondo? Ya no entro en ninguna de mis dos perras y el gato me da alergia. Ya no quiero escaparme al sol. No tengo dónde esconderme y no sé si es bueno o malo.

Responde Wolfango, ¿dale?


*Cosme Fulanito nombre ficticio de mi psicoanalista por razones obvias.

11 sep. 2009

Gatos chinos apoyan a Evo


Ante la (a)b(s)urda perorata acerca de las (maléficas) relaciones Evo-Sectas Satánicas proclamada por tinterillos de pacotilla, liberales esperpénticos, frailes ultramontanos, demócratas a lo Banzer, señoras de apellido largo, y una que otra alimaña asomada en pantalla televisiva; mostramos la evidencia de que la verdadera conexión gubernamental en Bolivia es con los chinos. Más exactamente, con los gatos chinos. Como todo lo de allá, prestos a ser masiva legión, con la pata derecha en el pecho y la pata izquierda empuñada al cielo, vienen en pronto apoyo del actual gobierno. Entre tanto, se los puede encontrar en tiendas y mercados. He aquí una muestra: (véase foto)








*Sustraído del mensuario boliviano: AtaralaratA -Textos e Ideas - Año 6, Número 25. Cochabamba, agosto de 2009. (las palabras en cursiva son de mi cosecha).

9 sep. 2009

Él trata de captar lo esencial de la mirada de la modelo. Trazos finos, delgados, que casi parecen notas flotando; todo para captar la mirada perdida de su modelo.

No es simplemente captar sus rasgos y plasmarlos en el lienzo como si fuese un retrato de esos que hacía en la Plaza hace años por unos cuantos pesos. Puede que captar la esencia misma de la modelo le cueste toda la credibilidad que se ha ganado y el respeto que ha cosechado.

-Un poco más a la derecha, el mentón directo hacia mí. La boca, aja, ese ángulo está perfecto.

-¿Porqué no me sacas una foto y luego me pintas?, te inspiras en la foto, así no tengo que estar años sentada en la misma posición para que me pintes…, digo, ¿no es más cómodo?

-Shhh, ¡has movido el mentón de nuevo! ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?

Colores raros, mezclas absurdas que dan por creación una suerte de matices inexistentes.

-¿Puedes bajar tus brazos y cruzarlos como hace un rato?

-Pero es que no quiero que se me vean las pechugas.

-Sólo hazlo, por favor.

-Bueno.

Trazos pendientes de curvas maternales en potencia. Pezones lúdicos y afrodisiacos, pero ni ella ni él se inmutan. Es hasta insoportable la complicidad que se profesan; ella bella, segura de sí misma. Él genio, esbozando en el lienzo crema contornos femeninos y salvajes.

-¿Cuándo vamos a terminar?

-No sé, y si sigues hablando, seguramente que nunca.

-¿Se verán después igual de lindos? Mis pechos, digo.

-No sé. Supongo que sí.

-¿Te obsesionan?

-No.

Ha captado el límite tolerado entre lo pulcro, erótico, deseable y permisible, tal vez vaya a ser uno de sus mejores cuadros.

-¿No se notará que es peluca, no?

-No.

Permisos violados y forzados a hacerse legítimos, rebeldía con causa –como subrayaba cada vez que se embriagaba- y momentos espontáneos de pura realidad escondida detrás de una peluca castaña.

-Mi madre me mataría, digo, si es que llega a enterarse…, este cuadro es para ti y para mí, ¿no ve?

-Aja. Silencio.

Hechos clandestinos que solamente ellos dos saben. Furtivas visitas al médico, depresiones esporádicas, justificaciones Divinas sobre el qué y el porqué de las cosas.

Hace un mes más o menos, tuvo una pérdida –gemelar- o eso dijo el médico de consulta rápida y barata. No ha tenido que hacerse ningún tipo de intervención quirúrgica ¡–gracias a quien quiera-! Como diría él. “No es tiempo de un embarazo y menos en su condición” diríase el médico barato.

No han tenido tiempo de asimilar lo ocurrido. Ella sigue pensando en que le queda mucho por vivir y es feliz –a su manera- él solamente trata de plasmar su belleza más pura y más genuina en un lienzo viejo que guardaba en su dormitorio. Lo guardaba para una pintura privativa, por el material del mismo y todo lo demás. Se lo trajeron de Lyon.

-¿Piensas en los bebés?

-Trato de no.

-¿Porqué?

-Porque no.

-Yo pienso, pero igual…, hmm no es que me den pena, sé que están mejor por allá…

-¡Deja de mover los brazos!

-Estas histérico de nuevo.

-¡Sí, claro que sí! A la mierda con esta pintura, ¡¿quieres o no que te pinte?!

-No sé. Me trauma un poco esta cuestión de los pechos.

Se acerca, le toca la nunca y le da un largo beso, traspasándole por la dermis, la lengua y la yema de los dedos, sensaciones de serenidad y sosiego.

-Amor. Deja que termine el cuadro, vas a estar preciosa, lo juro.

-Bueno.

No logra trazar lo demás. Su cintura salió perfecta, los brazos están bien, le inquieta que a ella no le guste cómo quedaron los pechos. Fijó las clavículas exquisitamente bien y la cara con la mirada perdida lo atormenta; no porque no haya plasmado su mirada, sino porque siente que ella está demasiado ausente y necesita de su histeria, de sus insultos, de su inmadurez y de sus besos pornográficos.

Está débil. La radioterapia y la quimioterapia no le dan margen para su histeria, sus insultos, su inmadurez o sus besos pornográficos, mas ella se siente en paz y justificada por todos los dioses.

-José… ¿Nos vamos a casar, verdad?

-Sí.

-¿Cuándo?

-Cuando tú quieras, princesa.

Sonríe desglosando momentos compartidos antes. Como: cuándo se conocieron, cómo se dieron el primer beso, la primera vez que hicieron el amor y ella confesó amarlo con lágrimas. Momentos de sol, tesoros que solamente ella y él podían entender porque les pertenecían.

En diecinueve años José era lo mejor que le había pasado.

-Cuando me operen, ¡me pondré el doble de lo que tengo!

-No inventes, tus pechos son bellos así.

-¡Pero es que quiero usar escotes de barzola! Jaja.

-Shhh, no te muevas.

Han pasado varias horas; la inminente vuelta a la realidad la obliga a vestirse y a prometerle que terminarán el cuadro cuando se sienta mejor. Las náuseas la atacan y quiere descansar y tal vez comer.

Semana tras semana su enfermedad la consume. La radioterapia y la quimioterapia han comenzado a dejarle llagas y hematomas profundísimos en su carne, casi no habla, y se ha convertido en una personita de 43 kilos. José mira el lienzo y con la imagen de su novia llena de vida, traza líneas imaginarias para terminar el trabajo. Es bella, es bella en todo sentido, pero la angustia lo corroe. Se supone que es inminente…, su muerte, la muerte de ambos.

No son como Romeo y Julieta, son como José y Ana. Su historia… Ana muere físicamente, -es inefable-, él muere espiritualmente. El lienzo yace apoyado frente a la cama de él, lo mira y sonríe; no llora y no ha llorado, por ahora es un ente sin principio ni fin.

¿Por qué? –Se pregunta él-.

¿Por qué? Reflexiono yo. Vida hija de puta –me repito-. Yo quisiera ser ella y ella yo.

4 sep. 2009

Y nos dieron las diez

Lo que salga de mis entrañas

Ojos adormecidos, leve hinchazón en el párpado izquierdo -dícese orzuelo-; ¡vete a la mierda!, orzuelo, orzuelo.

Dedos fríos y delgados, el anillo me queda grande, ¿he adelgazado yo o el anillo ha crecido? Me da igual -en serio-.

Dolor de "esa" muela que tarde o temprano deberá ser intervenida; tres o cuatro agujas se insertarán en las raíces y matarán su núcleo: "¡muera raíz, muera corazón, muera centro de equilibrio!" Luego quedará un boquete adefesio, lo rellenará con amalgama sabor a limón y en un par de semanas un jacket más blanco que mis mismas muelas, o probablemente en una suerte de economizar o del mismo terror que me envuelve las entrañas ahorita de tener que volver donde el médico/carnicero pa' que me cambie la nivea amalgama, elijo no más una de acero. A lo mejor parezca -no lo sé-, pero el acero quirúrgico dura 10 veces más que las amalgamas "estéticas" -por así decirlo-.

Mi labio inferior a veces palpita, por esa maldita manía que tengo de mascar y mascar hasta sentir el sabor de mi sangre. Quitarle esas capitas de piel, las primeras..., igual cuando me como las uñas o la piel al rededor de los dedos, simplemente no puedo evitarlo. Ahora mismo me pongo una crema (que huele a canela) en los labios; es una especie de vaselina, sirve; sólo el tiempo suficiente como para que se regenere un poco la piel y vuelva a desgarrarla más tarde.

El pelo rojísimo ya no se me antoja. Hay momentos en que quiero cortarlo yo misma -al mejor estilo de Mulan- y que quede una cosa dispareja. Tal vez teñirlo al color original, pero es que no existe el color elefante.

La nariz. La nariz perdió la batalla. He reducido el número de Kleenex a dos por día (hace unos días utilizaba casi dos paquetes), y lo peor es que no estoy ni estaba resfriada, solamente andaba moqueante. No me gusta.

Mi panza. La miro y me horrorizo; me transporto a ese capítulo de Los Simpsons cuando Homero hacía hablar a su barriga y grotéscamente se mete una rosquilla por el ombligo, ¿se acuerdan? O peor aún, cuando han intentado besarla y me he muerto (luego revivido), en el instante mismo del toqueteo experimental y bochornoso que me provoca tener una panza tan fea. La detesto.

Los muslos, hiper sensibles al tacto y al sol, mi enorme "poto" -ríanse- pero ese pasa, le tengo cariño. Siguen mis pantorrillas, no las discrimino, y los pies... tengo pies de Elfo -debo confesar-, no por peludos pero sí por feos.

No he tocado el tema de mis pechos que me acompleja (ba) la existencia. A los 11 años eran exáctamente como ahora, entonces todavía me cuestiono si Dios se hueveó y se olvidó o si la Madre Naturaleza me entregó los dos limones por tacaña..., bueno, en todo caso a estas alturas de mi vida me vale sorete, -además- las planas podemos ponernos todo y no nos vemos ordinarias: al cuerno tetonas del Diablo, pecaminosas!!!!!!

Cuello y clavícula. Total y completamente sexy, yeah baby! Columna vertebral, deli ja!

Otro asunto es lo que hay dentro físicamente, no "espiritualmente"..., ubican, sangre unos cuatro litros, venas, arterias y nervios..., etiquetados con mechillas multicolores..., cartílagos y huesos fusionados, como haciendo el amor todo el tiempo. Contorsiones sensuales de rótulas cremosas, rodillas dobladas y codos escurridizos! Espina dorsal divina..., médula ósea viscosa -pero sabrosa- <- lo siento, tenía que poner eso. Músculos tensos y relajados (depende la situación). Corazón ascelerado, desacelerado..., muerto. Pulmones con humo y sin humo. Riñones contentos -a veces no tanto- hígado hinchado. Páncreas, vejiga llena de cerveza (?) trompas de Falopio a la derecha, a la izquierda, albergando ovarios caprichosos que una vez al mes me hablan. Ya me dio asco hablar de órganos. No, mentira. Y vuelve a comenzar: "Y nos dieron las diez" (Sabina, contra todas mis predicciones).

Me quiero morir muchas veces. Hoy, no es la excepción.

Camélida apestosa, el pelaje camélido huele muy mal cuando se pudre, así que toca que me desollen antes de que las moscas hagan de mí un divino, aromático y ófrico ecosistema.

¿Quién da más?

1 sep. 2009

He perdido la cabeza


OFICIALMENTE, LO CERTIFICO:

La he perdido, -tal vez- para siempre










28 ago. 2009

Yo o ninguna

Para Morinakemi

Se levanta como si nada, todavía escucha retumbar su respiración agitada en el momento de:

Horas antes tenía todo planificado. Escuchaba a Cake: Short skirt and long jacket, luego pasaba a la versión de los mismos de I will survive. Se miraba al espejo y cantaba la canción para su reflejo, disimulando, como si no fuese ella misma.

Cantaba, se miraba, se mandaba besos y pensaba obscenidades y en las horas venideras. Se repetía la misma frase...

Llegó puntual, -como siempre- 9:15 de la noche, noche de verano, entonces llevaba un vestido ligero, que sabía que a él le encantaba.

Un vino, blanco o tinto, lo mismo da. Champiñones rellenos con albahaca y ajo picado, cocidos en mantequilla y rebosados en aceite de oliva.

“Es solo el entremés” –pensaba-

Cena: salmón al horno con crema de leche, cebollín picado a punto y arvejas en vinagre, decorado con queso parmesano y de acompañamiento papas cocidas al horno, de esas pequeñitas tan lindas, conservando la cáscara. Arroz con azafrán, y tomates deshidratados de la sección “Mi Bela Italia” del supermercado.

Llega, se saca el abrigo “pero si no hace frío afuera” –medita-.

Se acerca a sus labios tibios, le da un beso largo y suave, siente el olor a horas de trabajo en la oficina, típico de enclaustramiento empresarial; ella, en cambio, huele a limón y a especias, trae en el pelo un moño desordenado, coronado con un palillo chino.

¡Música! Importante, comienza con Andrea Bochielli, sabe que le gusta, estira las piernas y cruza los brazos por detrás de la nunca, ella solamente lo contempla.

Tres copas de vino después y casi todo el disco de Bochielli, se sientan a comer. El vino no le gusta a ella, por eso no lo acompaña, sin embargo, descorcha una nueva botella para la cena. Vino blanco, toma una copa esta vez.

Comienzan con los jugosos champiñones, ella los muerde, el aceite y el ajo resbalan por la comisura de sus labios, sabe que a él le excita.

Con el salmón no ha sido distinto, está en su punto y sabe delicioso, él la mira, rememora la semana anterior cuando le prometió –una vez más- que dejaría a su esposa.

“Por ti, por toda tu humanidad, es que no hay un par de piernas como las tuyas, no hay una lengua como la tuya, no he tocado tetas más exquisitas que las tuyas”

Aja.

¿Postre? –Pregunta-

Tú eres mi postre. –Responde-

Se retiran al dormitorio, donde las paredes curiosas esperan el embiste. Ella se encierra en el baño, él se acomoda en la cama. Cinco minutos después, ella sale vestida como una diosa sado, corsé y calzones negros, medias de red hasta los muslos, donde se juntan con el liguero plateado que a él tanto le gusta. Tacos altísimos, gargantilla de cuero, el látigo y el infaltable antifaz.

Desfila para él, sabe que está embelesado, esa mujer lo vuelve loco.

Ella, desafiante se acerca y roza sus labios con su pecho y sube a sus labios, los lame apenas, lo desviste poco a poco, dejándolo solamente con los bóxers.

Una vez concluido el rito, lo esposa; muñecas y pantorrillas a la cama de fierro antigua; se monta en él y se mueve emulando penetración con gemidos y jadeos, él no da más, realmente la desea.

Te amo –dice ella-

Y yo a ti –responde él-

¿Cuándo vas a ser sólo mío? –Indaga ella-

No hablemos de eso, ¡sé mi perra! –Reclama él-

Se levanta como si nada, todavía escucha retumbar su respiración agitada en el momento de:

Me siento mal, suéltame –pide él-

Ella se quita el antifaz, se quita el corsé y el calzón. Desnuda como está se encierra en el baño y se escucha un abrir de llaves de agua.

¡Oye!, ¡ven y quítame esto!, ¡en serio me siento mal! –dice él, comenzando a vomitar-

Del baño solamente queda la tenue luz que sale por debajo de la puerta. Ella está instalada en la bañera, llorando sin llorar y caliente en su lecho.

-Gritos desesperados de la habitación-

“No importa ya. Nadie te escucha, y si lo hacen, no vienen hasta mañana” –reflexiona ella mientras toma la hoja de escalpelo número 11 que comprara esa tarde en la farmacia-.

Con no más de tres tajos en cada muñeca, hunde las mismas en el agua tibia y benévola. “Esto es rápido” –asegura-.

En la habitación contigua el hombre intenta gritar pero no puede, el vómito comienza a ahogarlo en serio, fosas nasales son ahora dos cascadas de espuma, sangre y vómito. Se mueve frenéticamente pero es inútil hacer algo, el paro cardio respiratorio es inminente y entre vómito, mierda y sadismo se ahoga en una nube de olor y de dolor.

Al mismo tiempo ella, en su subconsciente casi fuera del mundo se repite la frase que mascullara frente al espejo esa tarde: “te amo, te amo, pero ya basta; soy yo o ninguna”.